miércoles, 26 de diciembre de 2007

El mejor vocalista de la década

Nunca había visto una megaestrella. O sea, tal vez lo he hecho. Y varias veces, pero nunca una que estuviera en el peak del peak. El lunes 10 de diciembre lo cumplí. Salía al escenario en Espacio Riesco Chris Cornell con una sarta de hits a los cuales no había puesto más atención que en la radio. Sin embargo, más menos sabía a lo que entraba; pero nunca pensé que sería tanto. Nunca me gustó mucho el grunge. Bueno, Cornell está un peldaño más arriba. Su mezcla de gente invocaba a tipos de grupos como Rage Against the Machine en Audioslave. Nunca tuve afinidad con Rage, pero Audioslave siempre me llamó la atención. Sólo me faltaba darle la oportunidad. Y cuando Cornell aparece solista en escena, la ocasión se cumple. Himno tras himno, la crudeza de una calidad magnánima en cada canción (sin necesariamente gustarme del todo) hacen que deba rendirme ante el baluarte Cornell y olvidar que en Espacio Riesco nada suena bien. Cornell sonó bastante aceptable. El tipo saca éxitos como quien se cambia de ropa y es seco en la voz. Seco seco. Tonos altos, bajos, arrastrados, lo que sea. Tiene que agradecerle mucho a Led Zeppelin. Tres covers le dedicó en vivo. En algo nos sacará de tono, pensé. Billie Jean de Michael Jackson fue su respuesta. Me bajé una retrospectiva de su carrera donde pasa por Soundgarden, Audioslave, Temple of the Dog y sus solos históricos. Enganchado de su unplugged en Suecia caí rendido a un gritón pero entonado Blackhole Sun. El concierto terminó aquella vez después de 2 horas y 50 minutos de canciones en que la gente coreaba cada tema como si fuese el mejor. La banda se mostraba a torso desnudo como los mejores rockeros setenteros en boga. Y el espectáculo era poderoso. Cornell lucía como un superhéroe sobre la batería, tal cual lo hiciera otrora Freddy Mercury. Y en cualquier nivel espiritual se puede estar bien, es lo que me demostró. Las canciones de Cornell redundan en un tipo sumiso, fuerte y apesadumbrado a la vez, golpeado por relaciones incomprendidas, resignado ante amarguras y rebelde sin sacar la voz, sino guardando su sensibilidad para otras ocasiones que jamás llegarán. Es decir, sensible, pero abnegado. Haz tus cosas, mira que yo estaré esperándote quietecito como una piedra. Te estaré aguardando para que pongas tus brazos sobre mi amor. Sólo quiero que seas tú y no lo que crees que yo quiera seas. Frases que abundan en la perdición de un corazón que cree que para ser feliz hay que aprender a dar. Y eso no funciona así. Bien contigo mismo para estar bien con el resto. A estas alturas Cornell debe saberlo, pero hay un montón de tipos (dentro de los que me incluyo alguna vez estuve) que se sienten bien en esa parada que lamentablemente no deja ser feliz, sino con suerte regalar algo de felicidad. Cornell supo reflejar esa veta de tristeza disfrazada. Y funciona. Tanto así que es agradable verlo sufrir con violencia mal conducida. Y eso tiene mucho poder. A ti Cornell, un tremendo puño en alza y que no baje. Esos hitazos refrescan estos días de calor intenso en que bien viene una cerveza de un duro que se lamenta en silencio.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Si se limpiaran las puertas de percepción, todo aparecería ante el hombre tal cual es: ¡infinito!

Tenía una deuda con Morrison y creo ya la he saldado. Cuando fue todo el boom a comienzos de los '90 con la película de The Doors y los cines chilenos se llenaban de volados y universitarios desastrados encontrándose consigo mismo a través de la biografía de Oliver Stone, yo no participé. Tal vez mi inocencia ante los porros o la no comparecencia con un rock más popero que asimilaba por esos días. Uno siempre se arrepiente de lo que pensaba. No de lo que hiciste, porque fuiste consecuente contigo en el momento. Pero sí de lo que pensabas. Sólo hice parte de mi parrila a los hits reconocidos como Light my Fire o Roadhouse Blues. Esta banda no es británica, pero suena como de allá. Led Zeppelin la cubrió en algunos de sus Medleys de Whole Lotta Love de 23 minutos y más. The Doors tiene esas cosas que ya no se ven sino en casos específicos que salen casi por década como Jack White o Chris Cornell.

Jim era un genio, C.I. en el tope superior de la escala. Dedicado a la poesía y con estudios de alta alcurnia. Tímido a tal nivel que comenzó cantando de espaldas al respetable. Sus gritos hasta hoy son los más melosos y estridentes a la vez en la cultura rock. Su vestir inconfundible ha sido seguido por muchos, igualado por pocos. Muchas féminas hasta hoy suspiran ante la imagen de este front man sabiendo tocar como instrumento nada más que sus cuerdas vocales. Pero la magia venía de 4. Al teclado había otro genio con reminiscencias de música clásica y al parecer más tímido que Jim. Este era el motor de composición e interpretación en los Doors. El McCartney del grupo. Manzarek tocaba el teclado (o toca - incluso hace un par de años lo desprecié en su paso por La Batuta sin mi asistencia). El teclado habitualmente funciona para acompañar con efectos o acople en canciones de larga duración o sonido popero incontrolable. Acá, en The Doors, es el instrumento principal - a la par con la voz. Robbie Krieger está en la guitarra. Siempre la encontré sencilla. Hasta ahora. El guitarrista es de mucha cuerda al aire, lo que significa que sus dedos funcionan como araña en establo. Seguramente, a mi gusto, top 5 histórico, muy cercano al flamenco. Finalmente el baterista John Densmore, jazzista neto, podría haber sido una infusión entre Bonham y Ringo, lo más simple pero eficaz que he percibido.

The Doors es un grupo de aventura, ese que te acompaña cuando pasan cosas, ideal para viajes y descubrimientos. The Doors forma parte de las bandas de la música precisa, la que uno oye cuando 'es el momento'. Muchos rituales en sus letras y sonidos, especulación sobre el escenario, actos inconfundibles de rebeldía para algunos - yo creo que la euforia copa el cuerpo y debe salir por algún lado cuando se trabaja cerca de lo divino. Y eso se siente. Jim muere y la banda se acaba. Hoy en día ya el público perdió con la batalla legal (lucha inminente de poderes) en que no se puede seguir ocupando el nombre de la banda sin el consentimiento de todos sus vivos integrantes o quien los represente. Pero la vida se abre paso y este jueves 13/12/07 se presenta en Chile The Soft Parade Band (banda tributo) que incluye el concierto en igual maqueta cuando a Morrison la policía lo ficho como un delincuente más. Not to touch the Earth, not to see the Sun. Al final triunfó el amor, lejos lo que mantenía a la banda viva y eso lo reflejaba Jim en sus interpretaciones sin hacerse cargo de los egos de sus compañeros (excluyendo a Manzarek). The Doors es uno de esos grupos que uno quiere volver a oír una y otra vez: después de, antes de y en vez de...

A veces , cuando escucho el comienzo de Roadhouse Blues y el maestro de ceremonias anuncia: 'Ladies and Gentlemen, from Los Angeles - California: The Doors!', llego a pensar que es un pueblo cerca de Bristol, entre Liverpool y Londres que se robaron los norteamericanos. Sólo la música puede lograr algo así.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Ganarle a la Vida - Dolores & the Cranberries

Este grupo está mal llamado. Debiera ser como lo muestra mi título: Dolores & the Cranberries. El problema es que los Cranberries fueron primeros. Personalmente este grupo no me mata. Nunca lo hizo. Sin embargo, siempre me provocó paz al ritmo de un rock muy, pero muy estilizado. Tanto que era para andrógenos o personajes asexuados con intención de conectarse con su felicidad. Y nada más. Cranberries a fines de los '80 / comienzos de los '90 buscaba vocalista. Ojalá un hombre. Dolores, por su parte, gustaba de cantar en iglesias y conventos para mitigar lo crudo de su vida hasta dicho momento. No tengo idea de los detalles de tal crudeza. Tal vez estén en Wikipedia, pero lo mejor es dejar el morbo e ir por esta bella historia. Un amigo convenció a Dolores de que audicionara para Cranberries. Contra viento, marea y pesares del grupo para con un vocalista femenino; Dolores pasó a la instancia final. Cranberries solicitó a cada finalista que preparase un tema de su autoría y lo interpretara para ellos. Aquella interpretación que resultase más ad-hoc para los miembros, sería la que definiría al escogido. Dolores ya tenía su solución, de hecho la venía cantando hace años. A mi juicio, hay minas que parecen un bombón haciendo música. Ser fémina en un grupo de rock mata sin dolor. Es una combinación fatal. Dolores no mata, Dolores no seduce, Dolores no se centra en sí. Dolores deja espacio para la música y te aniquila, te pulveriza con su belleza. No es perfecta, pero sus imperfecciones la hacen ideal. Una heroína. De Cranberries no tengo canciones favoritas, hasta las más rockeras me producen calma. Salvation o Promises hacen que Dolores agite sus caderas con un fino shake que me emboba. La canción que Dolores interpretó para ser la escogida fue Linger - tal vez el mayor éxito (a la par con Dreams) que Cranberries pudo conseguir. De ahí en más, Cranberries recorrió el mundo y se transformó en una superbanda. Dolores dejó su tristeza de infancia y ahora sonríe ante cualquier flash. A mediados de los '90 apoyó a Pavarotti con el 'Ave María' en el clásico italiano de Pavarotti & Friends. Los videos de Cranberries se notan irlandeses, pero siempre con alegría melancólica, esa que hace meditar y que la música comprende mejor que el pensamiento. Esta no es música de radio, tampoco de discografía personal, es música que tiene que estar no más. Cranberries es de esas bandas que vienen del Reino (des)Unido y que llegaron para cambiar la velocidad de giro de la Tierra. Tal vez las gracias deban ir a Dios por dejarnos probar un poco de Cranberries.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Trovadores de mi Tierra: "Contigo Pan y Cebollas"

Trovadores chilensis hay varios. Me han marcado muy pocos. De hecho, creo que 2 solamente. Y este espacio, aunque tal vez después me arrepienta, va para ellos: Germaín de la Fuente y Zalo Reyes. No conocí a Los Ángeles Negros, pero he leído harto sobre ellos. De lo que capté, fueron los primeros Rock Stars chilenos con todas sus letras. En México son reconocidos más que muchos grupos anglo de mayor trayectoria difundida. Sus letras y/o ritmos han sido adoptadas por grupos desde Pantera hasta Beastie Boys. Increíble, ¿no? A Germaín lo conocí por la influencia bunkeriana. Primero escuché 'Y Volveré' y después presencié al astro en persona. Germaín acompañaba a los muchachos en todas las cuerdas de guitarra con una voz arrastrada de vetecla y con desparpajo ante la audiencia jugando con un romance de todas las féminas presentes. "Un beso para todas", verseaba al comienzo. Con un terno que jamás usaría, una corbata impecable pero irremediablemente pasada de moda, un peinado p'al lado que hasta en la cárcel lo repudiarían, todo esto mezclado hacía de Germaín un astro y los bunkers quedaban como simples tramoyas. Sorry muchachos, ustedes saben. Y creo esa era la idea. Compré tiempo después un CD de grandes éxitos de Los Ángeles para mis viejos. Me miraban raro. Parece que no era su estilo. terminé escuchándolo yo más que ellos. Más tarde el programa 'Canción Nacional' de Canal 13 mostraba 'Como Quisiera Decirte' con un viejo que la cantaba mientras llevaba su hortaliza a Lo Valledor. Lloraba en el coro. Germaín lo conseguía una vez más. Hoy sé que Germaín tiene un barcito en Estación Central, parece. Dicen que con suerte, agarra micrófono y canta con los presentes. Porque en ese barrio llegan los borrachos de pesares indómitos, las familias culminando el día y los arrancados de problemas - toda una suerte de personajes dignos de esas sufridas y penetradoras letras.

Zalo Reyes me acompañó desde pequeño. Creo en esos programas del Festival de la Una ó Éxito lo presenciaba y siempre me paralizaba observando la reacción de la gente. Verlo transpirar con la agonía de las notas y esas señoras que lloraban reflejando toda la canción en algún pasaje de su vida. ¿Quién no ha estado con una lágrima en la garganta tratando de soportar? ¿Quién no ha tratado de estar aún presente con un ramo de flores (no sé si de violetas precisamente, pero eso le ponía más personalidad al tema)? Zalo fue hipnotizado y no pudo mentir ante la falsedad, dijo que se había comido la cebolla intencionalmente. Zalo le cantó a las presas recluídas en el norte. Zalo se cambió de pobla y después volvió porque no podía dejar de ser él. Zalo fue el primero (antes de Luis Miguel) en sudar base. Zalo cayó en la droga y se levantó (no sé si ya estará bien, ojalá). Zalo aparece en la radio y ahí queda. Aparece poco, eso si. En el Persa está su fiel (y despechado) imitador que lo personifica en las tardes calurosas de domingo regalando, igual que él con un terno ceñido a la guata, sus melancólicas y gritadas canciones que tocan el alma.


Porque cuando un artista logra que la piel se erice con el sentir más que el escuchar u oir y/o comprender, ese artista ya hizo aquello para lo que nació. Dios simplemente creo les dirá: "Cumplieron bien". Zalo y Germaín, son grandes y se me revienta el corazón de orgullo. Creo esta será la primera y última vez que me refiera a personajes como estos. No porque no se lo merezcan, sino porque en mi biblioteca no hay más. Un abrazo gigante a ambos.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Sub-Terra Placenta Sub-Sole: El Efecto Placebo

La voz de Brian Molko es un oasis en el rock. A muchos no les gusta, pero en un país melancólico como el nuestro funciona a las mil maravillas. Escuché a Placebo por vez primera más menos en el '98 cuando registraron el famoso video de Pure Morning (que a estas alturas ya es un himno) en que Molko, de pelo largo, se lanzaba cual suicida de un edificio y finalmente ante la espectación de los transeúntes salía caminando por la pared venciendo la gravedad. El video era sólo el salto; pero el ritmo más la incertidumbre, más los cuáticos ojos de un tipo sacado del cementerio, eran el condimento perfecto para nuestra tristeza-país característica. Chile es el segundo país que concentra más seguidores de este grupo a nivel mundial (el primero es México). No menor dato, si consideramos que somos casi 10 veces menos volumen que nuestros "competidores melancólicos". En Placebo, cual Lucybell, son 3 los elementos que se combinan para dar vida al rock distinto de estos ingleses (para no variar ingleses): Brian Molko - un asexuado amanerado excelente frente al micrófono capaz de sacarle suspiros a cualquier cosa que camine sobre el planeta y que combina su guitarra, harmónica y perfectos gritos en cada tema; Stefan Olsdal - el interminable flaco que a cada cámara le cuesta captar en su totalidad debido a su longitud, especialista en el bajo no complicado y que se mueve como stripper de cabaret del centro; y, el innombrable - la verdad es que han tenido 2 bateristas (Steve Hewitt del '96 al '07 y su predecesor - para mí el verdadero, apesar de no ser nunca titular - Robert Schultzberg del '94 al '96) y para no variar nuevamente, el baterista se hace dispensable. ¿Cuando aprenderán que los equipos son impermeables? Cuando se roza la perfección, cada punch vale oro - John Bonham podría dar fé de ello y Led Zeppelin lo entendió a la primera. Bueno, Placebo hace buenas canciones y el grupo podría ser cualquier cosa si no fuera por Molko. Inspirados en Depeche Mode, Placebo sacó hits radiales hasta seducir a un grande el mismo año '98: David Jones, más conocido como David Bowie. El haber tocado junto a él 20th Century Boy de T. Rex en la presentación de los brit awards (canción que Placebo registró para la película-ópera inspirada en la vida de Bowie: Velvet Goldmine) y luego grabar Without You, I'm Nothing (tal vez la mejor balada sinfónica de la última década) los catapultó a la categoría de Rock Stars. No cualquiera es bendecido por Bowie. A Placebo le queda mucho camino por recorrer, pero se han hecho estrellas incesantes de luz en el cielo del rock con lo ya alcanzado. En sus tres presentaciones en Chile los he ido a ver a 2 y cada una con más fuerza que la otra. La verdad es que la fuerza de sus canciones acompañan en la más cruda intimidad y a pesar de no necesariamente otorgar calma, hacen que el corazón a uno le lata de manera condicionada, como si se oxigenara distinto con cada riff de estos ingleses. Me uno al grupo de vampiros que se despierta cada noche con el rotundo bajo y el agudo del timbre vocal. Este es un Placebo digno de disfrutar.

martes, 13 de noviembre de 2007

Mucho para ser asesinos, mucho para ser novatos

Dentro de mi repertorio soy capaz de cobijar a artistas sólo por respeto. No me agrada Queen. Lo encuentro un grupo de radio, que suena bien para la Infinita o estas radios que hablan de historia y no captan una. Pero la puesta en escena de Mercury es simplemente espectacular. Verlo por ejemplo en Radio Ga Ga en Wembley sobre el baterista en un podio especialmente creado para él con guitarrista y bajista de pajes ha sido una de las escenas más majestuosas que he podido presenciar (en dvd lamentablemente). Por otro lado tengo a Morrisey. Un frontman extraordinario, capaz de, a través de un grupo simple simple simple, crear una onda majestuosa inigualable que desgarra el corazón al escucharlo. Morrisey y Mercury comunes en letras de su nombre, en gesticulaciones sobre el escenario, en frontmans atraídos o más bien devorados por la sensualidad y seguidos por público sinceramente asexuado al momento de verlos y deleitarse con ambos. ¿Cómo romper eso? Eso no se puede romper, eso se puede adoptar, y formas había muchas y curiosamente nadie se había dado el trabajo de hacerlo bien. Pero no es sólo eso, tu producto debe ser bueno. Es decir, mucha puesta en escena puede haber, mucha luz, mucha parafernalia; pero si las canciones son malas, nada que hacer. Y esto último es lo más difícil. Bueno, de cuando en cuando o alguien le apunta medio a medio o trabaja arduamente para lograrlo. En este caso, creo que vamos al segundo. Se siente cuando uno los escucha que han trabajado por muchos años para tocar como tocan. Se nota que el frontman se concentró en ser una estrella, pero no por fama, sino por el arte. Se siente que sonríen cuando alcanzan o rayan en la perfección. Se nota un sonido ultra potente y las canciones son hitazos. Las ropas perfectamente elegidas para hacer un aire hasta renacentista en su exhibición periódica. No es fácil ubicar a actores de retrasada monta para hacerlos lucir como reales consortes como es el caso de Patrick Roberts en Mr. Brightside. Digno de locos como Tarantino nada más. No es fácil grabar en blanco y negro y entretener de principio a fin como en For Reasons Unknown. Menos fácil resulta interceptar a una ciudad entera para lograr que todo funcione normalmente y suene un top Billboard como Read My Mind. Y menos fácil aún ser un megagrupo con sólo 2 álbumes. Muchos dirán que U2 los elevó. Puede ser, pero no mezclemos la mercadotecnia con el arte, aunque en la práctica sea un elixir delicioso. Brandon Flowers cobija lo más elegante de Lou Reed y lo más clásico de Dire Straits. Y saca chispas. Su primer disco Hot Fuss es potentísimo y el segundo es una historia de principio a fin en el Sam's Town (el pueblo de Sam). No quiero saber de ellos por lectura aún, quiero seguir empapándome de lo que oigo. Deleitándome con esos sonidos limpios que parecen desalojar la desesperación de los que de cuando en cuando queremos descansar y que por mojo personal (válgase la redundancia) no podemos. Creo que el único pero está en el nombre. Creo es demasiado agresivo y cayeron en lo ufano de buscar un The acompañado con algo con K que siempre vende. Bueno, sólo el tiempo logrará cambiarme esa percepción sobre The Killers.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Chilean Liverpoolean

En 2005 me metí mucho a seguir a los bunkers, sin embargo cuando estaba en pleno apogeo de tocatas y conciertos sabrosos, los muchachos se encerraron a trabajar en lo que sería su próximo disco, el 'Vida de Perros', tan premiado posteriormente. Sin embargo viví cerca de 9 meses sin rumba. En mi desesperación acudí a otras tocatas con grupos como De Saloon, Saiko o Sinergia. Lo que buscaba era poder vivir la música que me gustaba con el olor, la pasión, el esfuerzo... todo en vivo frente a mí. Si bien respeto a esos otros grupos, no me provocaron jamás lo que viví tantas veces con los penquistas. Y creo que es la onda, el estilo, el sonido, el beat, todo con ellos me calza como anillo al dedo. Bueno, ¿qué hacer si no estaban en escena? Busqué, recorrí, parecía inglés perdido en bares que alojaban música de algún tipo, hasta que recorriendo las raíces de mis coterráneos, me doy cuenta de que todo encajaba en Beatles desde el comienzo. Comencé con los vinilos de la primera época y pasé a CDs de la segunda. Datos deliciosos caían a mares sobre mi cabeza como que Paul estaba muerto desde el '65, como que Paul y George peleaban por la misma mujer en su época, como la banda de George con Dylan, Lynn y Orbison habían hecho 3 discos antológicos de los cuales sólo se encuentran 2 a su nombre porque el tercero (o más bien el 2º) está bajo carátula de Tom Petty (buscar por Travelin' Wilburys), y así... Pero me faltaba el LIVE, el feeling de pureza que te da lo VIVO. http://www.beatles.cl/ y aparecen los que ahora son mis amigos en escena: Beatlemania. El grupo de vejetes que en el '95 fueron a mi natal Los Angeles y que no me vibraron en absoluto. A darles una oportunidad y vaya que la completaron. Me metí en su news, con lo cual te envían mails de aviso de sus conciertos o tocatas caseras en su propio club. Fue a una de estas últimas que acudí con mis papás. No más de 40 personas en esa pequeña casa y los 5 integrantes del grupo entre la misma gente. Bacanísmo. I am the Walrus, Oh Darling y I'll get you pasaron por el repertorio dejándome estupefacto. La formación estaba reformada y entre los que me llamaron la atención estaba Ariel Opitz, con quien más tardaría formaría una buena amistad que se iría al tacho por tristes motivos y Coke, el Paul chileno, amante virtual de la música del mismo Paul. Tanto así que hasta se nota en los gustos de Paul que no son los mismos con la formación de Beatles a su lado y que personalmente como solista me agradan sólo contados pasajes de su trayectoria; pero que el Coke los hacía como si fueran propios. Me hice 'amigo' de Mario, legendario fundador y John en escena y me integraba a sus tocatas donde sea que fueran. Muchas de ellas no alcanzaban a pasar por el filtro del news y yo tenía el dato. Lo pasé muy bien en cada carrete con Beatlemania, mucho alcohol, gente de todas las edades y fraternidad absoluta; porque la música de los Beatles tiene eso de unir. Entre los contables está el interminable viaje de regreso desde un campo en Talagante con un amigo hecho cresta producto del maldito licor y con su auto por el lado del copiloto totalmente vestido de devolución. Otra vez fue en el Teatro Oriente grabando el Happy Birthday tradicional y el When I'm 64 de su autoría para enviárselo por mail. Beatlemania tiene sus dotes, como el tour fabuloso que hace cada 2 años más menos a Liverpool a ver todo de los Fab-4, su programa de radio todos los lunes a las 20:00 horas en la 102.5, su club en Nocedal donde hace tocatas legendarias con Karaoke y lo más importante, su acercamiento al respetable. Eso se agradece, porque nadie espera ver a los Beatles, sino más bien escuchar esa buena música por un rato; pero con guitarra en mano la exigencia cambia y estos gallos son capaces de hacerlas todas. Arriba Mario, lo has hecho bien, al menos los que ya pasaron se sentirán satisfechos.

viernes, 2 de noviembre de 2007

La Verdadera Nueva Eterna Canción Chilena

Se les tildará de folklóricos y poco patrióticos. De rezagados y consentidos políticos. A mí me queda claro sólo una cosa: los Jaivas son la más potente muestra de un rock progresivo y stars que se encumbraron hasta topar techo y vivir en él. Aquí y en la quebrá del ají. Se produjeron en los '60 y hoy en día con un par menos de comensales baluartes del grupo, siguen poniendo los pelos de punta cuando uno los escucha en vivo y ve que se conectan en directo con la gente cantándole al amor, la naturaleza y los sentimientos etéreos que nos llenan de vida. A fines de 2005 los ví por primera y única vez hasta ahora en vivo. Absolut estaba haciendo una campaña en que elegía a los estandartes latinoamericanos musicales por historia, éxitos e imagen. Charly García y Aterciopelados entre otros fueron los comparsas de los Jaivas en el resto del cono. Entregaban un CD como invitación al homenaje correspondiente que servía como entrada para acceder al evento. Este se realizaba en el Metro Quinta Normal en la Sala Pablo Neruda. En mi vida había estado ahí. Pero la música convoca y llegué sin mi CD. La verdad mi interés rayaba en ver a Los Bunkers que en ese momento ya formaban parte crucial de mi parrilla diaria. Llegué al control de entrada. Me consultaron por mi nombre para corroborar su existencia en la lista. Bajé mi cabeza en señal de derrota y le dije: "no creo que esté, no pude conseguir el CD". Debí hacerme a un lado con la mirada penetrante encima mío de la productora del evento. Una mina muy santiaguina despotricante y altanera como sintiendo la felicidad de su victoria sobre un gil que hasta le subiría el pelo a su 'cagada' de evento. Algo pasará, me dije. Siempre pasa algo. Y así fue. Aparece una ex compañera de curso de la Universidad y me comenta que lo que la traía al evento era su rol de manager de los Jaivas. Obvio que ya estaba adentro. Venciendo la mirada de la productora entre al antro de artistas. Había modelos, pintores y varios personajes. Soy un asiduo a muchos conciertos. Nunca más me he topado con ninguno de estos personajes en ninguna parte y recuerdo muy bien los rostros de los que impulsan la música. Estos no eran, pero eso no quita que justificadamente alguna vez se hayan inspirado con la música de los protagonistas. Búscandole alguna razón para que sea sensata la propiedad de su CD de entrada. El Menú era de tres bandas + Jaivas: Los Bunkers, Sergio Lagos con Marciano y Way Cat (banda del hijo del Gato Alquinta). Comienzan Los Bunkers y tocan orgásmicamente 'No me hables de sufrir' - single que por esos días y a un año del lanzamiento de su disco ya se encumbraba como canción nacional - y 'Canción del Sur' - arte puro de mi octava región. Yo figuraba sentado en primera fila al lado de la banda. A esas alturas ya cruzábamos nuestros dedos en son de paz mutua y deleite absoluto. Luego vino Sergio Lagos. Los pintores y artistas meneaban la cabeza al ritmo electrónico. El chico de Marciano mezclaba pistas con poesía nerudiana y Sergio tocaba la guitarra sin alcanzar a escucharla. Jamá pude. Anécdota aparte. Way Cat fue un trámite y aparecen los estelares en escena. Absolut rociaba sus licores continuamente con rusas auténticas en el bar y toda la gente muy arriba de la pelota. Irónicamente después supe que Absolut es suizo - pertenece incluso al gobierno. Bueno, el éxtasis llegó con ellos. Lloré con 'Mira Niñita', me avergoncé de mi impureza momentánea con 'Pregón para Iluminarse' y salté como si me lo fueran a quitar todo en 'Todos Juntos' cuando Claudio Parra nos invitó a todos a subir al escenario. Una jornada realmente redondita y un regalo divino para conocer a estos próceres. Pirincho Cárcamo me emocionó con sus palabras en el disco recopilatorio Obras Cumbres. Hoy ya es parte de mi escena rock histórica, pero el cúmulo de sentimientos fue la apertura a mi encuentro con las raíces coterráneas de la música que me mueve. Dichoso y contento. Mayor info en www.absolut.com/icon. Volví a casa y sobre mi edición mensual de Revista Capital estaba el CD de entrada. Siempre estuve invitado.

martes, 23 de octubre de 2007

Led Zeppelin Revival

Estoy culminando mis estudios y el rock ha sido simplemente una droga para olvidar la tensión abrumante. Por este periodo pasaron varios baluartes del sonido grandioso en mi parrilla musical. Tal vez los destacados y en orden fueron The Strokes, The White Stripes, Oasis y Led Zeppelin. Justamente cuando estoy compartiendo con estos últimos aparece el concierto del siglo: LZ vuelve a juntarse con formación original (exceptuando a Bonham, va su hijo). Pasaron varias cosas. Me odié al comienzo por qedarme fuera del concierto. Debí haber comprado una entrada y viajar con lo que fuera. Me supera de repente mi parada conservadora. Supe que hubo 1 millón de personas disputándose las últimas 20 mil entradas. La productora decidió sortear aleatoriamente estas entradas entre los interesados. Las probabilidades eran de 50 a 1. Se adjudicaron las entradas y recién ahí la productora anunció el precio que debían pagar los afortunados por tales tickets. $130 mil fue el valor por ticket. Cero personas se bajaron del evento. La productora calificó la anécdota como uno de los peores negocios que habían hecho.
En septiembre un compañero de MBA fue a Londres. Le consulté por el concierto, si había onda, qué decían los diarios. Entre lo que me comentó, un periódico de libre acceso (tipo Metro o La Hora) publicaba los tips para asisitir a Led Zeppelin: usar colonia Patchulí, usar jeans pata de elefante, comprar camisas floreadas en tiendas más raras que la tradicional ropa americana y abotonarla hasta la mitad del pecho, y varias otras. Toda una materia para un pueblo que vive con banda de sonido original.
Radio Futuro tiene por estos días una lista de las mejores 100 canciones de Rock de todos los tiempos. La que cuando pequeño me resultaba tediosa y que ahora encuentro una obra magistral es la número 1: Stairway to Heaven. A mi compartido juicio con Pirincho Cárcamo, acertadísimo puesto. Una miniópera. Otras como Fool in the Rain me hicieron perdonar a Maná por todo lo hecho en su carrera musical hasta el cover de esta para el disco Encomium, tributo a LZ. Rock and Roll era un hit que me aburría en las discotheques por lo pachanguero, ahora lo encuentro con un riff fantástico. Podría seguir, pero la lista es demasiado larga, cierro con The Song Remains the Same: la voz de Plant es un instrumento de cuerda más.
Este grupo realmente es la sinergia pura, cada tipo suena mejor con sus compañeros.
Led Zeppelin es el grupo ideal para un espacio de relajo, hay de todo, estridencia, calma, rockanroleo, la Z.
Debí haberlos conocido antes, pero un amigo me dijo hace poco que él a sus 40 años y un poco más, recién había tenido una relación con una niña de 23. Hace 20 años, el hubiera tenido poco más de 20 y ella sólo 3. Era ahora el momento, no antes. Grandioso LZ!!!

viernes, 19 de octubre de 2007

Tony Wilson, comienza una leyenda

Es el primer artículo y podría coronar con Beatles, Rolling Stones, White Stripes o Strokes. Algunos dirán que alguno no es británico. Viejo, aquí el sonido manda y de ahora en más sacaré de mi polvorienta sesera la más interminable y nutrida serie de historias que muchos tal vez conozcan y otros ni siquiera piensen existían. La música tiene eso, muchas historias que asombran a un par de giles con sentido en común. Y me sé muchas.
Tony fue un precursor en esto. Hay un antes y un después de Tony Wilson, para la biografía vayan a wikipedia, hay material de sobra; pero la gran gracia de este tipo es que fue capaz de hacer una industria a partir de un legado de confianza y por él pasaron The Smiths, Simply Red, algo de Sex Pistols, Joy Division, Happy Mondays, New Order, The Buzzcocks y varios otros que marcaron en la historia de los que agitamos la cabeza. Tony sin ser capo en tocar nada, fundó el sonido 'Madchester' e hizo que hasta el día de hoy en esa ciudad se hable de dos cosas que inundan la Tierra: su legendario y desaparecido club: La Hacienda, y el sello tal vez más matemáticamente rentable que haya existido: Factory Records. ¿Un genio? No necesariamente. Yo diría más bien un apasionado sin fronteras. En 2006 se le detonó un cáncer de hígado que lo pulverizó hasta perder la vida el viernes 10 de agosto de 2007 a sus 57 bien recorridos años. Por las declaraciones que leo de ciertos músicos que trabajaron con él, nunca lo entendieron y sólo lo asumen como la oportunidad que le dio a todos esos que querían tocar y no tenían dónde. A Tony no le interesaba la gente, amaba la música sonando. Potenciales artistas sin tocar no eran nada. Fue capaz de subir a discapacitados a gritar sobre el escenario para animar la fiesta, en épocas en que el punk arrasaba y se podría haber visto como un llamado al caos. Tony sabía perfectamente cuándo, a quién y cómo, sin olvidar su propósito. Si hubiese una canción que en una frase delineara su emblema y sus ganas de ir por más según su estilo, creo esa debiese haber sido: Let the good times roll de The Cars. Tal vez Tony me mataría. Más info en 24 Hour Party People, una de esas películas que no se pueden dejar de ver. Al final Dios dice lo que tiene que decir: 'Habitualmente tengo razón'.