miércoles, 7 de noviembre de 2007

Chilean Liverpoolean

En 2005 me metí mucho a seguir a los bunkers, sin embargo cuando estaba en pleno apogeo de tocatas y conciertos sabrosos, los muchachos se encerraron a trabajar en lo que sería su próximo disco, el 'Vida de Perros', tan premiado posteriormente. Sin embargo viví cerca de 9 meses sin rumba. En mi desesperación acudí a otras tocatas con grupos como De Saloon, Saiko o Sinergia. Lo que buscaba era poder vivir la música que me gustaba con el olor, la pasión, el esfuerzo... todo en vivo frente a mí. Si bien respeto a esos otros grupos, no me provocaron jamás lo que viví tantas veces con los penquistas. Y creo que es la onda, el estilo, el sonido, el beat, todo con ellos me calza como anillo al dedo. Bueno, ¿qué hacer si no estaban en escena? Busqué, recorrí, parecía inglés perdido en bares que alojaban música de algún tipo, hasta que recorriendo las raíces de mis coterráneos, me doy cuenta de que todo encajaba en Beatles desde el comienzo. Comencé con los vinilos de la primera época y pasé a CDs de la segunda. Datos deliciosos caían a mares sobre mi cabeza como que Paul estaba muerto desde el '65, como que Paul y George peleaban por la misma mujer en su época, como la banda de George con Dylan, Lynn y Orbison habían hecho 3 discos antológicos de los cuales sólo se encuentran 2 a su nombre porque el tercero (o más bien el 2º) está bajo carátula de Tom Petty (buscar por Travelin' Wilburys), y así... Pero me faltaba el LIVE, el feeling de pureza que te da lo VIVO. http://www.beatles.cl/ y aparecen los que ahora son mis amigos en escena: Beatlemania. El grupo de vejetes que en el '95 fueron a mi natal Los Angeles y que no me vibraron en absoluto. A darles una oportunidad y vaya que la completaron. Me metí en su news, con lo cual te envían mails de aviso de sus conciertos o tocatas caseras en su propio club. Fue a una de estas últimas que acudí con mis papás. No más de 40 personas en esa pequeña casa y los 5 integrantes del grupo entre la misma gente. Bacanísmo. I am the Walrus, Oh Darling y I'll get you pasaron por el repertorio dejándome estupefacto. La formación estaba reformada y entre los que me llamaron la atención estaba Ariel Opitz, con quien más tardaría formaría una buena amistad que se iría al tacho por tristes motivos y Coke, el Paul chileno, amante virtual de la música del mismo Paul. Tanto así que hasta se nota en los gustos de Paul que no son los mismos con la formación de Beatles a su lado y que personalmente como solista me agradan sólo contados pasajes de su trayectoria; pero que el Coke los hacía como si fueran propios. Me hice 'amigo' de Mario, legendario fundador y John en escena y me integraba a sus tocatas donde sea que fueran. Muchas de ellas no alcanzaban a pasar por el filtro del news y yo tenía el dato. Lo pasé muy bien en cada carrete con Beatlemania, mucho alcohol, gente de todas las edades y fraternidad absoluta; porque la música de los Beatles tiene eso de unir. Entre los contables está el interminable viaje de regreso desde un campo en Talagante con un amigo hecho cresta producto del maldito licor y con su auto por el lado del copiloto totalmente vestido de devolución. Otra vez fue en el Teatro Oriente grabando el Happy Birthday tradicional y el When I'm 64 de su autoría para enviárselo por mail. Beatlemania tiene sus dotes, como el tour fabuloso que hace cada 2 años más menos a Liverpool a ver todo de los Fab-4, su programa de radio todos los lunes a las 20:00 horas en la 102.5, su club en Nocedal donde hace tocatas legendarias con Karaoke y lo más importante, su acercamiento al respetable. Eso se agradece, porque nadie espera ver a los Beatles, sino más bien escuchar esa buena música por un rato; pero con guitarra en mano la exigencia cambia y estos gallos son capaces de hacerlas todas. Arriba Mario, lo has hecho bien, al menos los que ya pasaron se sentirán satisfechos.