jueves, 20 de marzo de 2008

La dimensión alternativa: un hallazgo, un baluarte

De la música británica que manejo hay un sólo grupo que se escapa de la línea melódica que podría ser identificable ante mi personalidad. Ese grupo es Pink Floyd. Pink Floyd por méritos propios y sin gustarme necesariamente podría estar aquí y no hacer más ruido. pero es más que eso. Me explico. Como datos podría destacar que es el único grupo que ha sido capaz de mantener un álbum durante más de 450 semanas en el ranking Billboard y gracias a un hit en especial: Wish you were here. El juicio más grande por derechos de canciones y la marca en sí ha sido el que ellos protagonizaron en 1983. Una batalla musical en que las canciones se compartieron y la marca se la llevó Gilmour y sus secuaces ante un frustrado, pero no oprimido, Roger Waters. Y para qué hablar del producto. Las canciones de Pink Floyd son himnos rodantes en cualquier aspecto: Learning to Fly, Money, Time, In the Flesh, Run like Hell, etc. Excelentes en sus arpegios y más aún en sonidos nobles que perfectamente podrían haber sido uno de los pilares de la música. El problema es que su genuidad ha sido tan compleja que practicamente nadie los ha podido seguir en su línea musical. Porque Pink Floyd hace sinfonías mezcladas con poemas, óperas, libros actuados con banda sonora. Todos sus registros son así. Las canciones de formación tradicional parecen ser pinceladas de una obra mucho mayor y que se transforman en capítulos de libros más gruesos. Pero como nada es para siempre cuando hablamos terrenalmente, el sueño se quebró. Y 2 veces. La primera fue cuando murió el genio compositor Syd Barret, pionero del grupo en sus primeras jugadas y decidor del estilo Floyd. El segundo quiebre llega de la mano de Gilmour y Waters, compositores principales ante la batalla legal del '83. Y recién aquí y ahora me doy cuenta de que Pink Floyd es Roger Waters hoy en día. Todos merecen la mejor de mis reverencias, pero las canciones son de Waters. Y esto no es por despecho. Es algo que sólo la conexión con el alma puede explicar. El fin de semana escuché a Roger en un concierto por la radio. Me descompuse casi hasta las lágrimas cuando noté su interpretación de Wish you were here. Tanto se ha especulado de esa canción y ellos siempre dijeron que era para el desaparecido Syd. Roger se la canta a él y en cada espacio recuerda por qué la está cantando y que es lo que quiere lograr. Desde el alma. Welcome to the Machine deja claras evidencias de la máquina que vive en el sistema que ya en los '70 se asomaba como una amenaza consumista y Mother es la insistencia de Waters en lograr la independencia pura del estado de control que recibimos de todos. ¿Alguna vez te has sentido agobiado? Waters absolutamente. Todos estos sentimientos a los cuales yo personalmente me he referido en mi blog personal, Waters los plasma en música fina y armónica dejándonos ver que hay un mañana mejor y que la esperanza juega a nuestro favor. Gilmour y compañía: un aplauso de pie. Waters: ¡te pasaste!

viernes, 14 de marzo de 2008

... y en medio del desierto, sin saberlo, estaba el mejor grupo del mundo...

En 1993 se formó una de los joint-ventures más cortos que alguna vez haya durado: el de mi hermana y yo. Ambos coincidimos en el gusto en absoluto. Seguramente ella un poco influenciada por mi oreja, pero bueno - de alguna parte tiene que venir el gusto. Y nos pusimos de acuerdo en que de nuestra mesada apartaríamos una cuota para obtener la discografía de quien se alzaba como el mejor grupo del mundo, incluso más grande que los Beatles. Más tarde entendimos que era una estrategia y que no pretendían ser mejores que ellos pues su idolatría hacia los Fab 4 era más grande que su amor propio. En la década de los '90 era tal la escasez de talentos que hasta se había dado el fenómeno de que Bohemian Rapsody de Queen en 1992 alcanzó el Nº 1 después de casi dos décadas de haberlo hecho por vez primera. Proeza dijeron muchos. Yo estaba loco, eso era imposible. Alguien no estaba haciendo su pega. Y aparece el álbum Definitely Maybe, de una banda que llevaba trayectoria, pero con este le estaba dando al clavo. El himno de apertura, como lo suelen hacer las bandas británicas, fue Live Forever y los caballitos de batalla fueron sendos Supersonic y Some Might Say. Quien escuchaba por vez primera a los hermanos Gallagher sentía que UK estaba retrocediendo a las más puras raíces de los '60. Lo peor de todo es que ellos estaban conscientes de tal impresión y se aprovecharon en adelantar el mensaje: Oasis es el mejor grupo del mundo. Frase antesala del grandioso What's the Story? Mornin' Glory, álbum que incluía el simplícisimo Wonderwall (que ahora lo toco en guitarra -¡¡¡eee!!!) y el desordenado Roll With It en deuda con el público chileno por no haber sido jamás interpretado en vivo acá. Mi discografía se limitaba a cassettes y como suele suceder en relaciones de hermanos, el abusivo intento mío de hacerme de la propiedad íntegra de aquellos discos hizo quebrar el joint-venture. De ahí en más mi mesada debía apartar el doble para la inversión en Oasis. Alcancé a durar un disco más: Be here now. Paré en el momento justo. Con ese disco llegaron a Chile en la época en que el chino Ríos alcanzaba la gloria y fui a San Carlos a verlos. Caché la mitad de lo que cantaban. Pendex. Tiempo después me di cuenta de que hubo muy buenas interpretaciones, especialmente de Cigarretes and Alcohol y I am the Walrus con un sonido de helicóptero mediante guitarras en la eterna cortina del cierre. Salió otro himno de ahí, All around the World que de cuando en cuando suena en Blondie. Y no supe más de Oasis hasta el año 2005 en que editaron Don't Believe the Truth. Hicieron cosas entremedio de las que sacaron singles olvidables como Little by Little y buenas canciones como The Hindu Times, pero que por estar en álbumes malos se fueron al olvido. En 2006 vinieron a Chile y nuevamente fui a verlos. Esa vez si la disfruté. Seguramente porque ya estaba en proceso de cambiar mis estrellas. Y no me defraudaron. Un excelente repertorio y puesta en escena con la que seguramente ha sido la mejor formación de la que han gozado: el hijo de Ringo en batería junto a un segunda guitarra y un bajista espectaculares. Creo que lo mejor que le pudo haber pasado al grupo fue tocar fondo en cuanto a peleas y rupturas amorosas para hacer aflorar lo mejor que saben hacer: ensuciar la armonía y cantar sin modular para obtener un resultado exquisito de una mezcla sin esperanza. No puedo, aunque quiera, dejar de nombrar el matrimonio caduco de Liam, vocalista, con Patsy Kensit, la actriz que aparece como la novia de Martin Riggs en Arma Mortal 2. Tal vez una de las mujeres más bellas que he visto. Es lo único rescatable de ese personaje. Noel, su hermano, es un nazi con piel de bebé y no le creo nada. Sin embargo, juntos y con un par de palos parados encargados de los otros instrumentos, han logrado tocar la cima, el fondo y renacer. Llenaron Wembley en 2002 antes de su destrucción con un concierto más que memorable y han sabido mantenerse en la noticia más allá de la farándula, por sus canciones cada vez mejores. No son el mejor grupo del mundo, creo que eso es algo que los Beatles se llevarán para siempre; pero es una frase que irrita a sus competidores y sin hacer mucho les ubica en segundo plano (casos de Blur y Supergrass). Ese no es problema de los Gallagher. Un agradecimiento no está de más, este grupo me ayudó a mantener la cordura mientras estudiaba mi postgrado. Aquí está la vuelta de mano, en mi propio 'Salón de la Fama'. Ojalá que ese sonido jamás desparezca. Hermanita, si quieres más de Oasis, yo te puedo regalar. Un beso.

jueves, 6 de marzo de 2008

¿Duque Blanco? ¿Camaleón del Rock? Leyenda Viviente suena más ad-hoc

Creo que después de haber pasado por los baluartes musicales, no queda más que irse a figuras esplendorosas. Académicamente al referirme a David Jones podría hacer un paralelo académico con términos como reingeniería, nichos, ventajas competitivas. Como modelo de éxito David es más interesante que Madonna, es el Jack Welch del rock. David Jones cambia su apellido a Bowie al comenzar su carrera, esto debido al alcance de nombre con el vocalista de Kinks con algo más que él de camino recorrido para la época. Su estilo daría clase partiendo desde sus ojos azul y verde ante un accidente con un compañero de colegio al enterrarle un compás - dura forma de convertirte en privilegiado. Y comienzan los viajes masivos con la opereta hecha film de Ziggy Stardust y las Arañas de Marte. La verdadera locura espacial que siguió al álbum The Man Who Sold the World de cuya canción Nirvana en los 90 nos recordaría lo grande que fue. Pero mi tío no se queda ahí y gracias a su estilo distinto bajo cualquier punto de vista, se asocia a figuras como Queen y Mick Jagger, este último causante tal vez de su separación con Angela Bowie por haber encontrado encamados a ambos varones (¿será esa la razón de Angie?). Ambas a mi juicio le aportan más espectro mediático que calidad musical. Sólo Lennon en el '75 le dejaría dividendos musicales con Fame. Bowie funciona mejor solo y eso se refleja al aparecer entre la lista de los 100 mejores del rock con Starman y Space Oddity. Ha pasado por 4 décadas siendo exitoso y distinto en cada una de ellas: emergente en los 70, comercial en los 80, un barco sin timón en los 90 y consagrado hacia el 2000. Hace poco celebró su cumpleaños Nº 60 con un megaconcierto privado y artistas invitados como Iggy Pop, Robert Smith o The Pixies. Personalmente me sigo sorprendiendo cuando saca un compilado. No son sus álbumes llenos de éxitos, de hecho no me agrada toda su discografía; pero las que rescato, son todas doradas. De su último trabajo - Reality, obtengo Never Get Old. Para mí, una canción que me identifica plenamente. la vida es corta para alcanzar a disfrutar de todo y las ambiciones perjudican el paso, ¿cómo poder ser desprendido y feliz?, tal vez la solución está en jamás envejecer. Algo que Bowie atesora, pero que lamentablemente ya le está pasando la cuenta. Hace poco debió suspender algunas fechas de conciertos por operación de cataratas. Bueno, hay que hacerse la idea y aunque conceptualmente lo elevamos a la categoría de estrella, el Pulento nos recuerda que es terrenal. Ojalá Bowie lo comprenda antes de emprender su propia Odisea Espacial.