jueves, 26 de junio de 2008

McCartney Chilensis: Álvaro Henríquez

Muchos lo asocian directamente con Los Tr3s y eso sería. Álvaro es mucho más que eso. Álvaro fue un tipo capaz de ganarle a las estadísticas y ser el 1 en 1 millón de quienes lo lograrían viviendo de la música, tal como su profesora se lo advirtió en el Alianza Francesa de Concepción. Tal como Madonna, su objetivo estaba claro desde pequeño. Pero he aprendido que tener objetivos no es nada, absolutamente nada sin un propósito, que es la verdadera carne por la cual se cumplen los objetivos. Y eso es lo más loable que posee Álvaro, su propósito medible y cumplido hace ya un buen rato y con creces. Hagamos historia. Hacia comienzos de los '90s todos comenzamos a escuchar a los penquistas que venían a ocupar el sitial de los ya venido a menos Prisioneros y que aparecían como un buen reemplazo de tales baluartes sin ser más que ellos y con un largo camino por andar. Me refiero a Los Tr3s. Sin embargo la historia se enriela aún antes. Álvaro se traslada a Santiago sin dejar jamás de ser un penquista orgulloso y se aloja junto a Boris Quercia en una casa tipo residencial de Bellavista. Ahí se une a don Roberto Parra para darle forma a la música incidental de la prestigiosa obra 'La Negra Ester'. Recorrió el mundo junto a Cuti Aste haciéndose de una especie de MBA o postgrado musical ante lo ya alcanzado en su tocatas de colegio. Y se gradúa desde la calle. Sus acompañantes en Los Tr3s son músicos de vasto aprendizaje innegable: Titae desde un conservatorio europeo, Parra de una familia de músicos en que su posible no acercamiento a ese arte hubiese sido una herejía y Molina que terminó tocando Jazz en Nueva York, algo así como venderle arena a los irakíes. Y Álvaro sin estudios firmados los lidera, los ordena, establece políticas, compone y crea. Es el mejor del grupo, el más completo. Los Tr3s además aparecen en un momento en que un grupo tan potente como La Ley entra en escena. Pero Álvaro tiene algo que es menos glamoroso que La Ley y que él cree que a largo plazo puede ser 100 mil veces más que aquel competidor. Ya veremos. La Ley podría haber sido un grupo francés o asiático y le hubiese ido bien igual. Había un asunto de música pura y buenas canciones. Nada más (como si fuera poco). Y Álvaro se la juega y comienza a escribir un nexo entre la juventud y la música de porquería que no prendía a nadie y que no pasaba más allá de grupos pacatos como Los Quincheros o Gloria Simonetti que nos enseñaban en los colegios. Álvaro rescata primero la figura de un prócer al cual hoy ya se le atribuye el ritmo de foxtrot con sabor a folk y que pocos lo saben reproducir con guitarra de palo. Álvaro aprendió del sensei en persona - de don Roberto Parra. Y no fue exigente, sino más bien un placer. Tanto así que hubo carretes que se daban en los viajes de 'La Negra Ester' en que don Roberto se bajaba en países de escala de sus vuelos y se quedaba ahí sin un peso y sin identificaciones. De tránsito en el aeropuerto durmiendo la resaca. De antología para cualquier bohemio. Y la gente comenzó a quererlo tanto como el mismo Álvaro. Hoy ya don Roberto es un RockStar reconocido. Curiosamente Jack White hizo algo parecido a Álvaro en este sentido, pero eso es historia para otra semblanza. Luego de haber logrado la cercanía de la juventud con el folklore, se embarcó en 2 proyectos grandísimos: la Yein Fonda (una fonda típica con una pata en un concierto de rock y otra en una fonda) y el introducir las cuecas bravas (lo cual terminó haciendo que Daniel Muñoz - el Malo - terminará formando un grupo descubriendo que eso era para lo que él estaba hecho). Y hoy la Yein es una institución y las cuecas bravas son mucho mejores en las fiestas que las cuecas tradicionales (La Consentida, por ejemplo, a pesar de lo hermosa que es aquella canción). Y todo esto se acompaña de un vuelco de las radios de la música en inglés hacia lo chileno y de dar cobertura a todos los grupos nacionales que aprovechan de hacer cuña de su acercamiento con el folklore y de incluso mezclarlo elegantemente con el brit-rock como lo hicieron más tarde Los Bunkers, Canal Magdalena o Sinergia logrando hacerse de audiencias curiosas y sedientas de cultura y novedades. Pero esto no termina ahí, Álvaro aprovecha el renacer de la nueva ola para hacer reaparecer a Los Jaivas y ponerlos en el sitial de Héroes (con el mejor baterista del mundo a su haber), a Buddy Richards clásico de programas de mediodía o sábados en la tarde y a Los Ángeles Negros siguiendo el camino emprendido por Jorge González, entre varios otros (contemos al Pollo Fuentes, a Inti Illimani, etc...). Por todo lo descrito creo que fue lo más justificado del mundo y la mejor elección posiblemente hecha cuando para la primera y única entrega de los Rock and Pop Aguards el 2005, la entrega del premio al mejor de los mejores esa noche cayó en la responsabilidad del mejor referente de música chilena-pop-rock-folk-etc. que tenemos: Mr. Álvaro Henríquez. Lo mismo había sucedido en los MTV Awards de Aniversario numérico ese mismo año y que había llamado a McCartney para entregar el premio. ¿Quién gano? Ni me acuerdo, pero la aparición de Álvaro quedó grabada en mi retina. Podría escribir mucho más de su coqueteo con Café Tacvba, de sus amores y desamores, de las fiestas de la chilenidad que patrocinó, de su paso por Petinellis y su carrera solista, de su actitud guerrillera como Prisionero y su tributo a Concepción, de sus Paraguayan Tropics, de su retorno a Los Tr3s, de sus colaboraciones con otros músicos, de su frenesí sobre el escenario; pero creo es suficiente, la descripción no alcanza para alguien que ha hecho tanto por un asunto noble. Álvaro, un orgullo tenerte cerca. Si hasta sufrimos la misma debacle vecinal entre el siquiátrico, el circo y la cárcel. Un abrazo.

lunes, 23 de junio de 2008

No necesitas ser un RockStar para vivir como RockStar: Jools Holland

A comienzos de los '70s aparecía entre todo el horizonte de bandas Boogie que trataban de sacarle provecho al éxito de T. Rex una banda que se llamó Squeeze en que lo único destacable de ellos fue su tecladista y ni siquiera por su habilidad en el instrumento. Jools Holland se aparta de su grupo y a fines de la década lanza un par de registros como solista sin mayor éxito que en su pueblo (ni siquiera tengo certeza de ello). Sin embargo, la televisión lo hizo un ícono pop al aparecer en un comercial con la frase 'groovy fuckers' que se transformó en moda. Aprovechando esto y su recorrido por los escenarios, cual Alfredo Lewin de nuestro terruño ante su experiencia en MTV, la BBC lo postuló como presentador en un programa que mostraría nuevas bandas junto a Paula Yates. Y ese fue el punto de inflexión. Jools fue capaz siempre y hasta ahora de pararse con quien sea enfrente y tratarlo con una especie de despección esperando que su contraparte lo sorprenda. Un estímulo que irritaría a muchos humanos, pero que Jools sabía con quien ocupar y eso incluía a todo el abanico de músicos ansiosos de triunfos o expectantes por mantenerlo. Jools trabajó primero con sus clientes y supo muy bien qué preguntas hacer y en qué modo tratarlos para no perder la categoría de jefe. Los shows fueron creciendo y cual semillero, pasó a ser un filtro para el éxito desechando a su acompañante. No te habrías graduado como RockBand o lo que fuese que pretendieses si no habías estado con Jools en su programa - llegó a ser una consigna. Y Jools además hizo que el show fuese un modo nacional con el nombre 'Later', indicando que más tarde venía el y su séquito. La tecnología fue avanzando y las modas también y Jools abrazó siempre lo que fuera vanguardia marcando tendencias como lo hizo al imponer a Travis, Radiohead o incluso sacar de las tinieblas a tipos grandilocuentes como Morrisey. El programa de Jools se graba en vivo, es decir, se transmite en diferido; pero la hora de show que dura se graba en vivo, entonces las bandas llegan a mostrarse en una especie de competencia de calidad que dura una hora y en que el público sabe que las pifias no existen, sólo los vítores, porque el filtro de las pifias ya se hizo. No hay productos malos. Y el espectáculo es brutal. Puedes ver en un mismo show a Oasis frente a Blur y Pulp cantando covers o incluso mostrando lo que quieren incluir en el próximo álbum. Puedes ver a Morrisey al piano siendo humillado por su inseguridad a pesar de haberlo alcanzado todo o presenciar a The 20-20s que debutan con un rock diabólico en que cada movimiento fue tan calculado que el sudor emana ante la concentración como el registro físico de la adrenalina que se enfrenta. Sencillamente elogiable. No existe un programa igual a nivel mundial. Porque el centro de la conversación es la música y porque el programa agrega valor y amarra a las bandas para que sigan estando a medida que se van haciendo famosos. Algún día espero llegue un grupo chileno ahí, ojalá Los Bunkers. Jools es pesado y no le importa y la gente y los músicos lo saben. Y eso es porque Jools sabe de lo que habla, pues estuvo ahí. Con o sin éxito, pero lo vivió. Entonces es capaz de presentar a un grupo como la apuesta del productor, en la que él no se involucra, y que años después ese grupo sea marca registrada de una gran discográfica. Nada es al azar, todo debe dejar huella y se debe guardar registro de ella, pues todos alguna vez fueron base de algo o alguien y eso es algo a lo que Jools apela como sencillez y ningún grupo por muy RockStar que sea puede estar ajeno a ello. Tal vez Jools sea el Paraíso del éxito consagrado, la firma expresa de que lograste lo propuesto. Para mí sigue siendo un ícono, un tipo que fue capaz de hacer realidad eso que te encanta; pero que aún no existe.

viernes, 13 de junio de 2008

Dinosaurios Maquiavélicos: Los Mismísimos Rolling Stones

Cuando abrí este blog, quise dejar fuera grupos que a mi parecer son de relleno o de radio. En esta categoría caían los Rolling. El blog es mío y yo sabré porqué, aunque trataré de explicarlo. Salvo ciertas joyas musicales, este grupo es de aquellos que tienen ciento treinta y dos millones cuatrocientas sesenta y ocho mil seiscientas cuarenta y cuatro canciones y lo que al final siempre suena son las mismas 20. Para mí eso es ser malo porque tu eficiencia muestra que das en el blanco a 1 de cada chorrocientas. Pero ¿quién soy yo para juzgar? El bloggista, nada más. Bueno, como no soy orgulloso y no quiero seguir dando jugo, sorry por mi errada interpretación y no podía ser sino de la mano de un angelito nada más que podría enmendar mi error. Y así es. Martin Scorsese pasó a ser ese ángel. La respuesta es Shine A Light, el último trabajo en DVD que muestra un concierto como muchos, pero dirigido por un genio... como pocos. Y Jagger baila como una loca y Richards toca como un drogo y Watts se esmera como un pendex y eso es lo que son los Stones, eternos emblema del sexo, las drogas y el rock, cliché registrado. Marca registrada de una boca siempre abierta con una lengua que jadea forever. Partieron como la antítesis de los Beatles. Y eso es mal partir. Los chicos malos. No me la compro. Creo que recién cuando se acercaron de verdad a las ciencias oscuras empezaron a ser buenos. No descartó su acercamiento con el coleflecha. La anécdota más sabrosa dice que en el camino de implorar por un éxito que los catapultara, la invocación al Maligno terminó en una canción escrita sin autoría definida que resultó un emblema: Paint it Black. Había que agradecer. Simpathy for the Devil es la contrarrespuesta. De mejor a grandioso. Luego viene I'm Free, Dead Flowers y todas esas gunsnrosescas canciones que se meten en batidora y sacan a Bob Dylan cantando con INXS. Nada Personal. Stones se las mandaron. Bienvenidos al Brit Blog.