viernes, 24 de octubre de 2008

La electrónica es parte del Rock: The Chemical Brothers

El sueño de un perno es tener lo que tiene el popular. Eso es un hecho de nuestras tradiciones. Mientras ellos se dedican a pasarlo bien y tener chicas hermosas a su lado, el perno estudia y prepara el terreno para el futuro. Eso es también un hecho: el pasto del perno es siempre más verde, mientras más viejo se hace el perno. Lo indicaba Bill Gates, incluso. Pero no conocía de esos ejemplos en el Rock, hasta que apareció Chemical Brothers. ¿Quién iba a pensar que esta pareja de pernos regiría la electrónica con tintes de RockStars? Estos chicos mandan en los controles y no hay nada que los pare. La historia muestra que siempre estuvieron ligados a la música sin mucho éxito. Crecieron con sonidos de New Order o Kraftwerk y se hicieron adultos musicales con Public Enemy. Una mezcla exquisita para lo que sería el resultado. Tom Rowlands y Ed Simons comenzaron a pinchar discos en 1992 con mucho hip hop, techno y house. Pero esa mezcla nunca los dejó satisfechos. Si bien la música les fascinaba, no era ese sonido el que ellos querían imponer. Y comenzaron a grabar sus propias pistas para grupos brit como Primal Scream o Manic Street Preachers. Con eso lograron la atención de Noel Gallagher o Paul Weller, los cuales prestaron difusión al Big Beat fundado por los en ese entonces Dust Brothers. Noel trató de replicar algo de ello con Saturn 5 en Inspiral Carpets, pero poco y nada más que un hit radial fue la conclusión. Había sed de más. Había cancha, pero el gol no salía. Hasta que se cambiaron el nombre por líos legales y lo que pasó de ahí en adelante no sorprende. Meter por ejemplo al vocalista de New Order a cantar un remix como Out Of Control o remezclar a Kylie o a Spiritualized son sólo algunos detalles. El grupo es de los pocos que hace conciertos, recordemos que sólo son DJs. No sé de otro grupo con tal resonancia mundial en este estilo. Hasta ganaron un Grammy de Rock Instrumental por Block Rockin' Beats. Yo fui al evento White Sensation en la Estación Mapocho a comienzos de este 2008 y no me divertí para nada. Estuve harto rato. La música prendió con Nirvana y Smells like Teen Spirits en versión Remix, pero no se comparó a llegar a mi departamento y poner sólo a medio volumen Let Forever Be. Mensaje: "Pavimenta el futuro, el pasado ya pasó".

sábado, 4 de octubre de 2008

Y el reloj tocó el Cielo: 22 20s

De cuando en cuando la escena musical británica saca algún hijo de vecino a ser megaestrella del rock. Eso no es novedad. Pero que salgan grupos de rock que tienen la pasta para ser ultra secos, eso no sucede todos los días. Grande fue mi sorpresa cuando al adquirir el DVD Later con las mejores presentaciones de grupos británicos tocando en el show de Jools Holland, una banda llamó toda mi atención. Más que las mega presentaciones de Morrisey, Radiohead, Oasis, Travis (que está notable) o Suede; lo que alteró mi emoción fue 22 20s. Un grupo que parecía un puñado de australianos aunque son todos de la high society de UK, todos de Lincolnshire. Vestidos en harapos de cowboy aparecían con una pose hippienta y con guitarras afiladas en bronces. El vocalista era el mejor guitarrista. El baterista no alcanzaba los 20 años y seguía al vocalista sin mirar su batería. El bajista cabeza hacia el suelo con headbanging interminable y un tecladista con más sicodelia que McCartney en los '70s hicieron estremecer a la galucha con el single de su EP 05-03, Devil In Me. Años que no escuchaba algo así, que me llenara el cuerpo de rock sin piedad. Luego de varios bateristas y bajistas, la banda en 2002 se estableció, lanzó su EP, firmó con un sello, hizo giras locales hasta 2004 y lanzó su disco en 2005 (paciencia del sello). Número 1 de inmediato en UK. De ahí a USA y la historia está latente. Hasta el momento sólo un disco y suenan como si llevaran 10. No hay mucho qué decir, la gracia está en la música. Yo me dejo llevar, ver la sincronía de un rock folk estrepitoso a todo volumen y que aún así pide más, Mama take me home. Shoot your Gun es la otra apuesta y el disco entero es oreja. Dicen por ahí que el demonio premia a los artistas, si es así, sólo imaginen lo que es tener the Devil In Me.