martes, 13 de noviembre de 2007

Mucho para ser asesinos, mucho para ser novatos

Dentro de mi repertorio soy capaz de cobijar a artistas sólo por respeto. No me agrada Queen. Lo encuentro un grupo de radio, que suena bien para la Infinita o estas radios que hablan de historia y no captan una. Pero la puesta en escena de Mercury es simplemente espectacular. Verlo por ejemplo en Radio Ga Ga en Wembley sobre el baterista en un podio especialmente creado para él con guitarrista y bajista de pajes ha sido una de las escenas más majestuosas que he podido presenciar (en dvd lamentablemente). Por otro lado tengo a Morrisey. Un frontman extraordinario, capaz de, a través de un grupo simple simple simple, crear una onda majestuosa inigualable que desgarra el corazón al escucharlo. Morrisey y Mercury comunes en letras de su nombre, en gesticulaciones sobre el escenario, en frontmans atraídos o más bien devorados por la sensualidad y seguidos por público sinceramente asexuado al momento de verlos y deleitarse con ambos. ¿Cómo romper eso? Eso no se puede romper, eso se puede adoptar, y formas había muchas y curiosamente nadie se había dado el trabajo de hacerlo bien. Pero no es sólo eso, tu producto debe ser bueno. Es decir, mucha puesta en escena puede haber, mucha luz, mucha parafernalia; pero si las canciones son malas, nada que hacer. Y esto último es lo más difícil. Bueno, de cuando en cuando o alguien le apunta medio a medio o trabaja arduamente para lograrlo. En este caso, creo que vamos al segundo. Se siente cuando uno los escucha que han trabajado por muchos años para tocar como tocan. Se nota que el frontman se concentró en ser una estrella, pero no por fama, sino por el arte. Se siente que sonríen cuando alcanzan o rayan en la perfección. Se nota un sonido ultra potente y las canciones son hitazos. Las ropas perfectamente elegidas para hacer un aire hasta renacentista en su exhibición periódica. No es fácil ubicar a actores de retrasada monta para hacerlos lucir como reales consortes como es el caso de Patrick Roberts en Mr. Brightside. Digno de locos como Tarantino nada más. No es fácil grabar en blanco y negro y entretener de principio a fin como en For Reasons Unknown. Menos fácil resulta interceptar a una ciudad entera para lograr que todo funcione normalmente y suene un top Billboard como Read My Mind. Y menos fácil aún ser un megagrupo con sólo 2 álbumes. Muchos dirán que U2 los elevó. Puede ser, pero no mezclemos la mercadotecnia con el arte, aunque en la práctica sea un elixir delicioso. Brandon Flowers cobija lo más elegante de Lou Reed y lo más clásico de Dire Straits. Y saca chispas. Su primer disco Hot Fuss es potentísimo y el segundo es una historia de principio a fin en el Sam's Town (el pueblo de Sam). No quiero saber de ellos por lectura aún, quiero seguir empapándome de lo que oigo. Deleitándome con esos sonidos limpios que parecen desalojar la desesperación de los que de cuando en cuando queremos descansar y que por mojo personal (válgase la redundancia) no podemos. Creo que el único pero está en el nombre. Creo es demasiado agresivo y cayeron en lo ufano de buscar un The acompañado con algo con K que siempre vende. Bueno, sólo el tiempo logrará cambiarme esa percepción sobre The Killers.