lunes, 25 de agosto de 2008

Somebody to love / Jefferson Airplane: 1 hit vale más que 100 intentos

Seguramente en los '80s escuchamos, tarareamos o bailamos al ritmo de We built this city o Nothing's gonna stop us now, esta última que salía en la película 'Maniquí'. Bueno, ambos temas son un bodrio, pero la relación con lo narraré es simplemente un hito rockero. Un petibuché genial. Historias de bandas opacadas hay varias. Tal vez ninguna tan trágica como la de Red Hot Chili Peppers, que en sus mayores éxitos como Under The Bridge o el primer single de su mejor trabajo Mother's Milk siempre recibieron la sombra de un megahit al cual simplemente sólo se le puede rendir pleitesía como es One y Enter Sandman, ambas de Metallica. El destino es a veces irónico. Jefferson Airplane debe haber sido pionero en esto. Si bien son profetas en su tierra, son prácticamente un grupo de una sola canción para el resto del mundo. Pero esa canción la conocemos por otros, que al reconocer a los autores en sus compilaciones, nos dieron la pauta para desenmadejar el cómo llegar a Jefferson Airplane. En 1965 este grupo irrumpe entre LSD y el movimiento psicodélico de San Francisco, con ese temón: Somebody to love. Triste es comentar que si bien fueron motivados por la irrupción Beatle y Stone, estos últimos se aprovecharon del pánico e hicieron su propia versión del tema, haciendo que una buena canción de otro grupo se acogiese a su repertorio para destacarla a nivel mundial. Como una de los Rolling Stones, obviamente (injusto destino cuando los Beatles ya les habían regalado I wanna be your man y ahora rematan con esta, no olvidemos que los Stones en los '90s le quitaron hasta el último peso a The Verve por coincidir en riffs en la mejor marcha de la historia musical, después de que Travolta fuese al supermercado en 'Fiebre de Sábado por La Noche', con Bittersweet Symphony - lo cual haría que The Verve quedase muerto por un buen tiempo). Esa noche en que la escucharon por vez primera, Jefferson A. se sintió orgulloso de que los baluartes Stones la hicieran suya. No creo que los que quedan hoy piensen lo mismo. No fue mucha la importancia, pues la canción se haría mayor éxito a través del tiempo. Ay, la vida. Más tarde, hasta Jim Carrey protagonizaría un remake del tema para la olvidable película 'Cableguy'. Es sólo una canción, pero seguramente muchos la manejamos en el subconsciente. Si Jefferson Airplane se hubiese agarrado de esa y la hubiese defendido a regañadientes no entregándola al primer baboseo pertinente, seguramente el futuro hubiese sido distinto y nos hubiésemos ahorrado We built this city o Nothing's gonna stop us now de Starship, el grupo en que declinó la formación ante la ausencia de mayores éxitos y el episodio trágico de la gira Gimme Shelter en que murió un tipo del público. Pero esa es historia de otro blog. Aquí lo único que suena a brit es Somebody to love...

martes, 12 de agosto de 2008

Kula Shaker: '70s en sanscrito

Acyntya Bhedabheda Tattva es la frase que sonaba en la radio en 1993 y promocionaba a este grupo al cual nadie conocía mucho. Y como sonaba más popero que rockero, y como eran británicos, y como los periodistas (maldita clase social estupidita) necesitaban clasificarlos: listo, son brit pop. Y de brit pop sólo tienen el brit. Las raíces de Kula están en la India más que nada. De ahí tomar el sanscrito (antigua lengua india) como referente, mezclarlo con Pink Floyd como base y sumarlo a leyendas rockeras de los '70, como Deep Purple. El resultado fue un éxito de proporciones que logró en 2 ocasiones ('93 y '97) ubicarse en el primer lugar de rankings musicales en Bretaña y en Estados Unidos. Pero la estupidez de nuestros amigos opinantes no termina ahí. El grupo retornó en 2007 con una frase de su vocalista que los sepultó: "soy un admirador de la esvástica". 'Ah, entonces es nazi', fue la reflexión de nuestros amiguis. Error, la esvástica es el símbolo de sabiduría para el hinduísmo. Bastaba relacionar la tendencia del grupo con las imágenes de tal religión; pero el camino corto siempre es más fácil. Hubo muchos a los que nunca convenció este grupo. A pesar de ser top one. Para la soberbia nunca es suficiente. Y cuando aparece el disco de Grandes Éxitos vi con decepción como en mi país los críticos de música hablan también desde una perspectiva personal afirmando algo así como que no esperemos mucho de un grupo con poco material para grandes éxitos. El disco es bueno casi de principio a fin, según mi apreciación. Creo que le sacaría 2 o 3 temas de los 15 que trae. Y de los que quedan, hay 5 que son absolutamente megahits. Habitualmente la religión condena a quienes no la siguen porque nos resulta más fácil tapar con tierra que elevar a buenaventura. No creo que eso enseñen en las escuelas de periodismo, pero el camino fácil es más tentador y le lleva luces, y le lleva farándula y placeres mundanos a granel. Frases de inmaculación rodean a los Kula, de estar y no estar, de un estado de ánimo más allá de la trascendencia física, de onda. No es necesario tomarlos tan en serio. Es el mensaje que dan con su música. Nada más. Y el que quiere, que oiga. Para mi es sólo Rock and Roll... But I Like it!

martes, 5 de agosto de 2008

Mi nueva banda favorita: The Hives

Ser un Hive debe ser sencillamente un regalo divino. Esta banda tiene casi todos los componentes para ser una mega banda (lamentablemente no califica por ser suiza, pero bueno...). Vocalista histriónico. 2 guitarristas de patas abiertas y sudados hasta las rodillas. Baterista imparable. Bajista demasiado fuerte. + un flautista, un zambomba y un socorrista (vaya a saber uno). Y juntos suman como nueve. He leído que en sus shows paran de tocar y quedan inmóviles durante 90 segundos. Sin moverse en absoluto. De más está decir que cuando vuelven todo explota como si hubiese que partir de nuevo. Desafiar al ridículo y salir excelentemente bien parado, gritar hasta perder el sonido normal de la voz, enrronchar los dedos de tanto rasgar los instrumentos. No sé qué más decir. Esta es una banda de culto. Está claro que rayan en lo punketa y es muy fácil que la mamá de uno pase cerca y diga frases como: ¡Ya está escuchando eso de nuevo!, ¡Bájale a ese tarro! o ¡Apaga esa mielda ya! Sorry mamá, a esto no se le puede bajar. Aunque suene despacio está fuerte. Aunque sea un lento va a sonar a rápido. The Hives aparece en escena el '93 y pasa a ser el referente de Arctic Monkeys o The Strokes al otro lado del charco. Y no necesariamente por su sonido, más bien por su estética integral. Son algo así como los Happy Mondays contemporáneos. Nadie querría devolver la plata de uno de sus conciertos, luego de saber lo que vivirán. Tick Tick Tick suena el comienzo de su estrellato hasta que todo truena en un magnánimo Boom. Luego pasamos por las conocidas en que destaca Hate To Say I Told You So (el bicos ai guana que todos conocen) y retornan al escenario en un primer bis con Here we go, Again. Yo me anoto. The Hives compone harto, pero suena poco en la oreja del pop normal latino, lo cual significa que es probable que derive a otros mercados o dejemos de escuchar de ellos por un fenómeno inverso a la osmosis.