viernes, 23 de noviembre de 2007

Sub-Terra Placenta Sub-Sole: El Efecto Placebo

La voz de Brian Molko es un oasis en el rock. A muchos no les gusta, pero en un país melancólico como el nuestro funciona a las mil maravillas. Escuché a Placebo por vez primera más menos en el '98 cuando registraron el famoso video de Pure Morning (que a estas alturas ya es un himno) en que Molko, de pelo largo, se lanzaba cual suicida de un edificio y finalmente ante la espectación de los transeúntes salía caminando por la pared venciendo la gravedad. El video era sólo el salto; pero el ritmo más la incertidumbre, más los cuáticos ojos de un tipo sacado del cementerio, eran el condimento perfecto para nuestra tristeza-país característica. Chile es el segundo país que concentra más seguidores de este grupo a nivel mundial (el primero es México). No menor dato, si consideramos que somos casi 10 veces menos volumen que nuestros "competidores melancólicos". En Placebo, cual Lucybell, son 3 los elementos que se combinan para dar vida al rock distinto de estos ingleses (para no variar ingleses): Brian Molko - un asexuado amanerado excelente frente al micrófono capaz de sacarle suspiros a cualquier cosa que camine sobre el planeta y que combina su guitarra, harmónica y perfectos gritos en cada tema; Stefan Olsdal - el interminable flaco que a cada cámara le cuesta captar en su totalidad debido a su longitud, especialista en el bajo no complicado y que se mueve como stripper de cabaret del centro; y, el innombrable - la verdad es que han tenido 2 bateristas (Steve Hewitt del '96 al '07 y su predecesor - para mí el verdadero, apesar de no ser nunca titular - Robert Schultzberg del '94 al '96) y para no variar nuevamente, el baterista se hace dispensable. ¿Cuando aprenderán que los equipos son impermeables? Cuando se roza la perfección, cada punch vale oro - John Bonham podría dar fé de ello y Led Zeppelin lo entendió a la primera. Bueno, Placebo hace buenas canciones y el grupo podría ser cualquier cosa si no fuera por Molko. Inspirados en Depeche Mode, Placebo sacó hits radiales hasta seducir a un grande el mismo año '98: David Jones, más conocido como David Bowie. El haber tocado junto a él 20th Century Boy de T. Rex en la presentación de los brit awards (canción que Placebo registró para la película-ópera inspirada en la vida de Bowie: Velvet Goldmine) y luego grabar Without You, I'm Nothing (tal vez la mejor balada sinfónica de la última década) los catapultó a la categoría de Rock Stars. No cualquiera es bendecido por Bowie. A Placebo le queda mucho camino por recorrer, pero se han hecho estrellas incesantes de luz en el cielo del rock con lo ya alcanzado. En sus tres presentaciones en Chile los he ido a ver a 2 y cada una con más fuerza que la otra. La verdad es que la fuerza de sus canciones acompañan en la más cruda intimidad y a pesar de no necesariamente otorgar calma, hacen que el corazón a uno le lata de manera condicionada, como si se oxigenara distinto con cada riff de estos ingleses. Me uno al grupo de vampiros que se despierta cada noche con el rotundo bajo y el agudo del timbre vocal. Este es un Placebo digno de disfrutar.