Trovadores chilensis hay varios. Me han marcado muy pocos. De hecho, creo que 2 solamente. Y este espacio, aunque tal vez después me arrepienta, va para ellos: Germaín de la Fuente y Zalo Reyes. No conocí a Los Ángeles Negros, pero he leído harto sobre ellos. De lo que capté, fueron los primeros Rock Stars chilenos con todas sus letras. En México son reconocidos más que muchos grupos anglo de mayor trayectoria difundida. Sus letras y/o ritmos han sido adoptadas por grupos desde Pantera hasta Beastie Boys. Increíble, ¿no? A Germaín lo conocí por la influencia bunkeriana. Primero escuché 'Y Volveré' y después presencié al astro en persona. Germaín acompañaba a los muchachos en todas las cuerdas de guitarra con una voz arrastrada de vetecla y con desparpajo ante la audiencia jugando con un romance de todas las féminas presentes. "Un beso para todas", verseaba al comienzo. Con un terno que jamás usaría, una corbata impecable pero irremediablemente pasada de moda, un peinado p'al lado que hasta en la cárcel lo repudiarían, todo esto mezclado hacía de Germaín un astro y los bunkers quedaban como simples tramoyas. Sorry muchachos, ustedes saben. Y creo esa era la idea. Compré tiempo después un CD de grandes éxitos de Los Ángeles para mis viejos. Me miraban raro. Parece que no era su estilo. terminé escuchándolo yo más que ellos. Más tarde el programa 'Canción Nacional' de Canal 13 mostraba 'Como Quisiera Decirte' con un viejo que la cantaba mientras llevaba su hortaliza a Lo Valledor. Lloraba en el coro. Germaín lo conseguía una vez más. Hoy sé que Germaín tiene un barcito en Estación Central, parece. Dicen que con suerte, agarra micrófono y canta con los presentes. Porque en ese barrio llegan los borrachos de pesares indómitos, las familias culminando el día y los arrancados de problemas - toda una suerte de personajes dignos de esas sufridas y penetradoras letras.
Zalo Reyes me acompañó desde pequeño. Creo en esos programas del Festival de la Una ó Éxito lo presenciaba y siempre me paralizaba observando la reacción de la gente. Verlo transpirar con la agonía de las notas y esas señoras que lloraban reflejando toda la canción en algún pasaje de su vida. ¿Quién no ha estado con una lágrima en la garganta tratando de soportar? ¿Quién no ha tratado de estar aún presente con un ramo de flores (no sé si de violetas precisamente, pero eso le ponía más personalidad al tema)? Zalo fue hipnotizado y no pudo mentir ante la falsedad, dijo que se había comido la cebolla intencionalmente. Zalo le cantó a las presas recluídas en el norte. Zalo se cambió de pobla y después volvió porque no podía dejar de ser él. Zalo fue el primero (antes de Luis Miguel) en sudar base. Zalo cayó en la droga y se levantó (no sé si ya estará bien, ojalá). Zalo aparece en la radio y ahí queda. Aparece poco, eso si. En el Persa está su fiel (y despechado) imitador que lo personifica en las tardes calurosas de domingo regalando, igual que él con un terno ceñido a la guata, sus melancólicas y gritadas canciones que tocan el alma.Porque cuando un artista logra que la piel se erice con el sentir más que el escuchar u oir y/o comprender, ese artista ya hizo aquello para lo que nació. Dios simplemente creo les dirá: "Cumplieron bien". Zalo y Germaín, son grandes y se me revienta el corazón de orgullo. Creo esta será la primera y última vez que me refiera a personajes como estos. No porque no se lo merezcan, sino porque en mi biblioteca no hay más. Un abrazo gigante a ambos.



