miércoles, 28 de noviembre de 2007

Trovadores de mi Tierra: "Contigo Pan y Cebollas"

Trovadores chilensis hay varios. Me han marcado muy pocos. De hecho, creo que 2 solamente. Y este espacio, aunque tal vez después me arrepienta, va para ellos: Germaín de la Fuente y Zalo Reyes. No conocí a Los Ángeles Negros, pero he leído harto sobre ellos. De lo que capté, fueron los primeros Rock Stars chilenos con todas sus letras. En México son reconocidos más que muchos grupos anglo de mayor trayectoria difundida. Sus letras y/o ritmos han sido adoptadas por grupos desde Pantera hasta Beastie Boys. Increíble, ¿no? A Germaín lo conocí por la influencia bunkeriana. Primero escuché 'Y Volveré' y después presencié al astro en persona. Germaín acompañaba a los muchachos en todas las cuerdas de guitarra con una voz arrastrada de vetecla y con desparpajo ante la audiencia jugando con un romance de todas las féminas presentes. "Un beso para todas", verseaba al comienzo. Con un terno que jamás usaría, una corbata impecable pero irremediablemente pasada de moda, un peinado p'al lado que hasta en la cárcel lo repudiarían, todo esto mezclado hacía de Germaín un astro y los bunkers quedaban como simples tramoyas. Sorry muchachos, ustedes saben. Y creo esa era la idea. Compré tiempo después un CD de grandes éxitos de Los Ángeles para mis viejos. Me miraban raro. Parece que no era su estilo. terminé escuchándolo yo más que ellos. Más tarde el programa 'Canción Nacional' de Canal 13 mostraba 'Como Quisiera Decirte' con un viejo que la cantaba mientras llevaba su hortaliza a Lo Valledor. Lloraba en el coro. Germaín lo conseguía una vez más. Hoy sé que Germaín tiene un barcito en Estación Central, parece. Dicen que con suerte, agarra micrófono y canta con los presentes. Porque en ese barrio llegan los borrachos de pesares indómitos, las familias culminando el día y los arrancados de problemas - toda una suerte de personajes dignos de esas sufridas y penetradoras letras.

Zalo Reyes me acompañó desde pequeño. Creo en esos programas del Festival de la Una ó Éxito lo presenciaba y siempre me paralizaba observando la reacción de la gente. Verlo transpirar con la agonía de las notas y esas señoras que lloraban reflejando toda la canción en algún pasaje de su vida. ¿Quién no ha estado con una lágrima en la garganta tratando de soportar? ¿Quién no ha tratado de estar aún presente con un ramo de flores (no sé si de violetas precisamente, pero eso le ponía más personalidad al tema)? Zalo fue hipnotizado y no pudo mentir ante la falsedad, dijo que se había comido la cebolla intencionalmente. Zalo le cantó a las presas recluídas en el norte. Zalo se cambió de pobla y después volvió porque no podía dejar de ser él. Zalo fue el primero (antes de Luis Miguel) en sudar base. Zalo cayó en la droga y se levantó (no sé si ya estará bien, ojalá). Zalo aparece en la radio y ahí queda. Aparece poco, eso si. En el Persa está su fiel (y despechado) imitador que lo personifica en las tardes calurosas de domingo regalando, igual que él con un terno ceñido a la guata, sus melancólicas y gritadas canciones que tocan el alma.


Porque cuando un artista logra que la piel se erice con el sentir más que el escuchar u oir y/o comprender, ese artista ya hizo aquello para lo que nació. Dios simplemente creo les dirá: "Cumplieron bien". Zalo y Germaín, son grandes y se me revienta el corazón de orgullo. Creo esta será la primera y última vez que me refiera a personajes como estos. No porque no se lo merezcan, sino porque en mi biblioteca no hay más. Un abrazo gigante a ambos.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Sub-Terra Placenta Sub-Sole: El Efecto Placebo

La voz de Brian Molko es un oasis en el rock. A muchos no les gusta, pero en un país melancólico como el nuestro funciona a las mil maravillas. Escuché a Placebo por vez primera más menos en el '98 cuando registraron el famoso video de Pure Morning (que a estas alturas ya es un himno) en que Molko, de pelo largo, se lanzaba cual suicida de un edificio y finalmente ante la espectación de los transeúntes salía caminando por la pared venciendo la gravedad. El video era sólo el salto; pero el ritmo más la incertidumbre, más los cuáticos ojos de un tipo sacado del cementerio, eran el condimento perfecto para nuestra tristeza-país característica. Chile es el segundo país que concentra más seguidores de este grupo a nivel mundial (el primero es México). No menor dato, si consideramos que somos casi 10 veces menos volumen que nuestros "competidores melancólicos". En Placebo, cual Lucybell, son 3 los elementos que se combinan para dar vida al rock distinto de estos ingleses (para no variar ingleses): Brian Molko - un asexuado amanerado excelente frente al micrófono capaz de sacarle suspiros a cualquier cosa que camine sobre el planeta y que combina su guitarra, harmónica y perfectos gritos en cada tema; Stefan Olsdal - el interminable flaco que a cada cámara le cuesta captar en su totalidad debido a su longitud, especialista en el bajo no complicado y que se mueve como stripper de cabaret del centro; y, el innombrable - la verdad es que han tenido 2 bateristas (Steve Hewitt del '96 al '07 y su predecesor - para mí el verdadero, apesar de no ser nunca titular - Robert Schultzberg del '94 al '96) y para no variar nuevamente, el baterista se hace dispensable. ¿Cuando aprenderán que los equipos son impermeables? Cuando se roza la perfección, cada punch vale oro - John Bonham podría dar fé de ello y Led Zeppelin lo entendió a la primera. Bueno, Placebo hace buenas canciones y el grupo podría ser cualquier cosa si no fuera por Molko. Inspirados en Depeche Mode, Placebo sacó hits radiales hasta seducir a un grande el mismo año '98: David Jones, más conocido como David Bowie. El haber tocado junto a él 20th Century Boy de T. Rex en la presentación de los brit awards (canción que Placebo registró para la película-ópera inspirada en la vida de Bowie: Velvet Goldmine) y luego grabar Without You, I'm Nothing (tal vez la mejor balada sinfónica de la última década) los catapultó a la categoría de Rock Stars. No cualquiera es bendecido por Bowie. A Placebo le queda mucho camino por recorrer, pero se han hecho estrellas incesantes de luz en el cielo del rock con lo ya alcanzado. En sus tres presentaciones en Chile los he ido a ver a 2 y cada una con más fuerza que la otra. La verdad es que la fuerza de sus canciones acompañan en la más cruda intimidad y a pesar de no necesariamente otorgar calma, hacen que el corazón a uno le lata de manera condicionada, como si se oxigenara distinto con cada riff de estos ingleses. Me uno al grupo de vampiros que se despierta cada noche con el rotundo bajo y el agudo del timbre vocal. Este es un Placebo digno de disfrutar.

martes, 13 de noviembre de 2007

Mucho para ser asesinos, mucho para ser novatos

Dentro de mi repertorio soy capaz de cobijar a artistas sólo por respeto. No me agrada Queen. Lo encuentro un grupo de radio, que suena bien para la Infinita o estas radios que hablan de historia y no captan una. Pero la puesta en escena de Mercury es simplemente espectacular. Verlo por ejemplo en Radio Ga Ga en Wembley sobre el baterista en un podio especialmente creado para él con guitarrista y bajista de pajes ha sido una de las escenas más majestuosas que he podido presenciar (en dvd lamentablemente). Por otro lado tengo a Morrisey. Un frontman extraordinario, capaz de, a través de un grupo simple simple simple, crear una onda majestuosa inigualable que desgarra el corazón al escucharlo. Morrisey y Mercury comunes en letras de su nombre, en gesticulaciones sobre el escenario, en frontmans atraídos o más bien devorados por la sensualidad y seguidos por público sinceramente asexuado al momento de verlos y deleitarse con ambos. ¿Cómo romper eso? Eso no se puede romper, eso se puede adoptar, y formas había muchas y curiosamente nadie se había dado el trabajo de hacerlo bien. Pero no es sólo eso, tu producto debe ser bueno. Es decir, mucha puesta en escena puede haber, mucha luz, mucha parafernalia; pero si las canciones son malas, nada que hacer. Y esto último es lo más difícil. Bueno, de cuando en cuando o alguien le apunta medio a medio o trabaja arduamente para lograrlo. En este caso, creo que vamos al segundo. Se siente cuando uno los escucha que han trabajado por muchos años para tocar como tocan. Se nota que el frontman se concentró en ser una estrella, pero no por fama, sino por el arte. Se siente que sonríen cuando alcanzan o rayan en la perfección. Se nota un sonido ultra potente y las canciones son hitazos. Las ropas perfectamente elegidas para hacer un aire hasta renacentista en su exhibición periódica. No es fácil ubicar a actores de retrasada monta para hacerlos lucir como reales consortes como es el caso de Patrick Roberts en Mr. Brightside. Digno de locos como Tarantino nada más. No es fácil grabar en blanco y negro y entretener de principio a fin como en For Reasons Unknown. Menos fácil resulta interceptar a una ciudad entera para lograr que todo funcione normalmente y suene un top Billboard como Read My Mind. Y menos fácil aún ser un megagrupo con sólo 2 álbumes. Muchos dirán que U2 los elevó. Puede ser, pero no mezclemos la mercadotecnia con el arte, aunque en la práctica sea un elixir delicioso. Brandon Flowers cobija lo más elegante de Lou Reed y lo más clásico de Dire Straits. Y saca chispas. Su primer disco Hot Fuss es potentísimo y el segundo es una historia de principio a fin en el Sam's Town (el pueblo de Sam). No quiero saber de ellos por lectura aún, quiero seguir empapándome de lo que oigo. Deleitándome con esos sonidos limpios que parecen desalojar la desesperación de los que de cuando en cuando queremos descansar y que por mojo personal (válgase la redundancia) no podemos. Creo que el único pero está en el nombre. Creo es demasiado agresivo y cayeron en lo ufano de buscar un The acompañado con algo con K que siempre vende. Bueno, sólo el tiempo logrará cambiarme esa percepción sobre The Killers.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Chilean Liverpoolean

En 2005 me metí mucho a seguir a los bunkers, sin embargo cuando estaba en pleno apogeo de tocatas y conciertos sabrosos, los muchachos se encerraron a trabajar en lo que sería su próximo disco, el 'Vida de Perros', tan premiado posteriormente. Sin embargo viví cerca de 9 meses sin rumba. En mi desesperación acudí a otras tocatas con grupos como De Saloon, Saiko o Sinergia. Lo que buscaba era poder vivir la música que me gustaba con el olor, la pasión, el esfuerzo... todo en vivo frente a mí. Si bien respeto a esos otros grupos, no me provocaron jamás lo que viví tantas veces con los penquistas. Y creo que es la onda, el estilo, el sonido, el beat, todo con ellos me calza como anillo al dedo. Bueno, ¿qué hacer si no estaban en escena? Busqué, recorrí, parecía inglés perdido en bares que alojaban música de algún tipo, hasta que recorriendo las raíces de mis coterráneos, me doy cuenta de que todo encajaba en Beatles desde el comienzo. Comencé con los vinilos de la primera época y pasé a CDs de la segunda. Datos deliciosos caían a mares sobre mi cabeza como que Paul estaba muerto desde el '65, como que Paul y George peleaban por la misma mujer en su época, como la banda de George con Dylan, Lynn y Orbison habían hecho 3 discos antológicos de los cuales sólo se encuentran 2 a su nombre porque el tercero (o más bien el 2º) está bajo carátula de Tom Petty (buscar por Travelin' Wilburys), y así... Pero me faltaba el LIVE, el feeling de pureza que te da lo VIVO. http://www.beatles.cl/ y aparecen los que ahora son mis amigos en escena: Beatlemania. El grupo de vejetes que en el '95 fueron a mi natal Los Angeles y que no me vibraron en absoluto. A darles una oportunidad y vaya que la completaron. Me metí en su news, con lo cual te envían mails de aviso de sus conciertos o tocatas caseras en su propio club. Fue a una de estas últimas que acudí con mis papás. No más de 40 personas en esa pequeña casa y los 5 integrantes del grupo entre la misma gente. Bacanísmo. I am the Walrus, Oh Darling y I'll get you pasaron por el repertorio dejándome estupefacto. La formación estaba reformada y entre los que me llamaron la atención estaba Ariel Opitz, con quien más tardaría formaría una buena amistad que se iría al tacho por tristes motivos y Coke, el Paul chileno, amante virtual de la música del mismo Paul. Tanto así que hasta se nota en los gustos de Paul que no son los mismos con la formación de Beatles a su lado y que personalmente como solista me agradan sólo contados pasajes de su trayectoria; pero que el Coke los hacía como si fueran propios. Me hice 'amigo' de Mario, legendario fundador y John en escena y me integraba a sus tocatas donde sea que fueran. Muchas de ellas no alcanzaban a pasar por el filtro del news y yo tenía el dato. Lo pasé muy bien en cada carrete con Beatlemania, mucho alcohol, gente de todas las edades y fraternidad absoluta; porque la música de los Beatles tiene eso de unir. Entre los contables está el interminable viaje de regreso desde un campo en Talagante con un amigo hecho cresta producto del maldito licor y con su auto por el lado del copiloto totalmente vestido de devolución. Otra vez fue en el Teatro Oriente grabando el Happy Birthday tradicional y el When I'm 64 de su autoría para enviárselo por mail. Beatlemania tiene sus dotes, como el tour fabuloso que hace cada 2 años más menos a Liverpool a ver todo de los Fab-4, su programa de radio todos los lunes a las 20:00 horas en la 102.5, su club en Nocedal donde hace tocatas legendarias con Karaoke y lo más importante, su acercamiento al respetable. Eso se agradece, porque nadie espera ver a los Beatles, sino más bien escuchar esa buena música por un rato; pero con guitarra en mano la exigencia cambia y estos gallos son capaces de hacerlas todas. Arriba Mario, lo has hecho bien, al menos los que ya pasaron se sentirán satisfechos.

viernes, 2 de noviembre de 2007

La Verdadera Nueva Eterna Canción Chilena

Se les tildará de folklóricos y poco patrióticos. De rezagados y consentidos políticos. A mí me queda claro sólo una cosa: los Jaivas son la más potente muestra de un rock progresivo y stars que se encumbraron hasta topar techo y vivir en él. Aquí y en la quebrá del ají. Se produjeron en los '60 y hoy en día con un par menos de comensales baluartes del grupo, siguen poniendo los pelos de punta cuando uno los escucha en vivo y ve que se conectan en directo con la gente cantándole al amor, la naturaleza y los sentimientos etéreos que nos llenan de vida. A fines de 2005 los ví por primera y única vez hasta ahora en vivo. Absolut estaba haciendo una campaña en que elegía a los estandartes latinoamericanos musicales por historia, éxitos e imagen. Charly García y Aterciopelados entre otros fueron los comparsas de los Jaivas en el resto del cono. Entregaban un CD como invitación al homenaje correspondiente que servía como entrada para acceder al evento. Este se realizaba en el Metro Quinta Normal en la Sala Pablo Neruda. En mi vida había estado ahí. Pero la música convoca y llegué sin mi CD. La verdad mi interés rayaba en ver a Los Bunkers que en ese momento ya formaban parte crucial de mi parrilla diaria. Llegué al control de entrada. Me consultaron por mi nombre para corroborar su existencia en la lista. Bajé mi cabeza en señal de derrota y le dije: "no creo que esté, no pude conseguir el CD". Debí hacerme a un lado con la mirada penetrante encima mío de la productora del evento. Una mina muy santiaguina despotricante y altanera como sintiendo la felicidad de su victoria sobre un gil que hasta le subiría el pelo a su 'cagada' de evento. Algo pasará, me dije. Siempre pasa algo. Y así fue. Aparece una ex compañera de curso de la Universidad y me comenta que lo que la traía al evento era su rol de manager de los Jaivas. Obvio que ya estaba adentro. Venciendo la mirada de la productora entre al antro de artistas. Había modelos, pintores y varios personajes. Soy un asiduo a muchos conciertos. Nunca más me he topado con ninguno de estos personajes en ninguna parte y recuerdo muy bien los rostros de los que impulsan la música. Estos no eran, pero eso no quita que justificadamente alguna vez se hayan inspirado con la música de los protagonistas. Búscandole alguna razón para que sea sensata la propiedad de su CD de entrada. El Menú era de tres bandas + Jaivas: Los Bunkers, Sergio Lagos con Marciano y Way Cat (banda del hijo del Gato Alquinta). Comienzan Los Bunkers y tocan orgásmicamente 'No me hables de sufrir' - single que por esos días y a un año del lanzamiento de su disco ya se encumbraba como canción nacional - y 'Canción del Sur' - arte puro de mi octava región. Yo figuraba sentado en primera fila al lado de la banda. A esas alturas ya cruzábamos nuestros dedos en son de paz mutua y deleite absoluto. Luego vino Sergio Lagos. Los pintores y artistas meneaban la cabeza al ritmo electrónico. El chico de Marciano mezclaba pistas con poesía nerudiana y Sergio tocaba la guitarra sin alcanzar a escucharla. Jamá pude. Anécdota aparte. Way Cat fue un trámite y aparecen los estelares en escena. Absolut rociaba sus licores continuamente con rusas auténticas en el bar y toda la gente muy arriba de la pelota. Irónicamente después supe que Absolut es suizo - pertenece incluso al gobierno. Bueno, el éxtasis llegó con ellos. Lloré con 'Mira Niñita', me avergoncé de mi impureza momentánea con 'Pregón para Iluminarse' y salté como si me lo fueran a quitar todo en 'Todos Juntos' cuando Claudio Parra nos invitó a todos a subir al escenario. Una jornada realmente redondita y un regalo divino para conocer a estos próceres. Pirincho Cárcamo me emocionó con sus palabras en el disco recopilatorio Obras Cumbres. Hoy ya es parte de mi escena rock histórica, pero el cúmulo de sentimientos fue la apertura a mi encuentro con las raíces coterráneas de la música que me mueve. Dichoso y contento. Mayor info en www.absolut.com/icon. Volví a casa y sobre mi edición mensual de Revista Capital estaba el CD de entrada. Siempre estuve invitado.