martes, 23 de octubre de 2007

Led Zeppelin Revival

Estoy culminando mis estudios y el rock ha sido simplemente una droga para olvidar la tensión abrumante. Por este periodo pasaron varios baluartes del sonido grandioso en mi parrilla musical. Tal vez los destacados y en orden fueron The Strokes, The White Stripes, Oasis y Led Zeppelin. Justamente cuando estoy compartiendo con estos últimos aparece el concierto del siglo: LZ vuelve a juntarse con formación original (exceptuando a Bonham, va su hijo). Pasaron varias cosas. Me odié al comienzo por qedarme fuera del concierto. Debí haber comprado una entrada y viajar con lo que fuera. Me supera de repente mi parada conservadora. Supe que hubo 1 millón de personas disputándose las últimas 20 mil entradas. La productora decidió sortear aleatoriamente estas entradas entre los interesados. Las probabilidades eran de 50 a 1. Se adjudicaron las entradas y recién ahí la productora anunció el precio que debían pagar los afortunados por tales tickets. $130 mil fue el valor por ticket. Cero personas se bajaron del evento. La productora calificó la anécdota como uno de los peores negocios que habían hecho.
En septiembre un compañero de MBA fue a Londres. Le consulté por el concierto, si había onda, qué decían los diarios. Entre lo que me comentó, un periódico de libre acceso (tipo Metro o La Hora) publicaba los tips para asisitir a Led Zeppelin: usar colonia Patchulí, usar jeans pata de elefante, comprar camisas floreadas en tiendas más raras que la tradicional ropa americana y abotonarla hasta la mitad del pecho, y varias otras. Toda una materia para un pueblo que vive con banda de sonido original.
Radio Futuro tiene por estos días una lista de las mejores 100 canciones de Rock de todos los tiempos. La que cuando pequeño me resultaba tediosa y que ahora encuentro una obra magistral es la número 1: Stairway to Heaven. A mi compartido juicio con Pirincho Cárcamo, acertadísimo puesto. Una miniópera. Otras como Fool in the Rain me hicieron perdonar a Maná por todo lo hecho en su carrera musical hasta el cover de esta para el disco Encomium, tributo a LZ. Rock and Roll era un hit que me aburría en las discotheques por lo pachanguero, ahora lo encuentro con un riff fantástico. Podría seguir, pero la lista es demasiado larga, cierro con The Song Remains the Same: la voz de Plant es un instrumento de cuerda más.
Este grupo realmente es la sinergia pura, cada tipo suena mejor con sus compañeros.
Led Zeppelin es el grupo ideal para un espacio de relajo, hay de todo, estridencia, calma, rockanroleo, la Z.
Debí haberlos conocido antes, pero un amigo me dijo hace poco que él a sus 40 años y un poco más, recién había tenido una relación con una niña de 23. Hace 20 años, el hubiera tenido poco más de 20 y ella sólo 3. Era ahora el momento, no antes. Grandioso LZ!!!

viernes, 19 de octubre de 2007

Tony Wilson, comienza una leyenda

Es el primer artículo y podría coronar con Beatles, Rolling Stones, White Stripes o Strokes. Algunos dirán que alguno no es británico. Viejo, aquí el sonido manda y de ahora en más sacaré de mi polvorienta sesera la más interminable y nutrida serie de historias que muchos tal vez conozcan y otros ni siquiera piensen existían. La música tiene eso, muchas historias que asombran a un par de giles con sentido en común. Y me sé muchas.
Tony fue un precursor en esto. Hay un antes y un después de Tony Wilson, para la biografía vayan a wikipedia, hay material de sobra; pero la gran gracia de este tipo es que fue capaz de hacer una industria a partir de un legado de confianza y por él pasaron The Smiths, Simply Red, algo de Sex Pistols, Joy Division, Happy Mondays, New Order, The Buzzcocks y varios otros que marcaron en la historia de los que agitamos la cabeza. Tony sin ser capo en tocar nada, fundó el sonido 'Madchester' e hizo que hasta el día de hoy en esa ciudad se hable de dos cosas que inundan la Tierra: su legendario y desaparecido club: La Hacienda, y el sello tal vez más matemáticamente rentable que haya existido: Factory Records. ¿Un genio? No necesariamente. Yo diría más bien un apasionado sin fronteras. En 2006 se le detonó un cáncer de hígado que lo pulverizó hasta perder la vida el viernes 10 de agosto de 2007 a sus 57 bien recorridos años. Por las declaraciones que leo de ciertos músicos que trabajaron con él, nunca lo entendieron y sólo lo asumen como la oportunidad que le dio a todos esos que querían tocar y no tenían dónde. A Tony no le interesaba la gente, amaba la música sonando. Potenciales artistas sin tocar no eran nada. Fue capaz de subir a discapacitados a gritar sobre el escenario para animar la fiesta, en épocas en que el punk arrasaba y se podría haber visto como un llamado al caos. Tony sabía perfectamente cuándo, a quién y cómo, sin olvidar su propósito. Si hubiese una canción que en una frase delineara su emblema y sus ganas de ir por más según su estilo, creo esa debiese haber sido: Let the good times roll de The Cars. Tal vez Tony me mataría. Más info en 24 Hour Party People, una de esas películas que no se pueden dejar de ver. Al final Dios dice lo que tiene que decir: 'Habitualmente tengo razón'.