Se les tildará de folklóricos y poco patrióticos. De rezagados y consentidos políticos. A mí me queda claro sólo una cosa: los Jaivas son la más potente muestra de un rock progresivo y stars que se encumbraron hasta topar techo y vivir en él. Aquí y en la quebrá del ají. Se produjeron en los '60 y hoy en día con un par menos de comensales baluartes del grupo, siguen poniendo los pelos de punta cuando uno los escucha en vivo y ve que se conectan en directo con la gente cantándole al amor, la naturaleza y los sentimientos etéreos que nos llenan de vida. A fines de 2005 los ví por primera y única vez hasta ahora en vivo. Absolut estaba haciendo una campaña en que elegía a los estandartes latinoamericanos musicales por historia, éxitos e imagen. Charly García y Aterciopelados entre otros fueron los comparsas de los Jaivas en el resto del cono. Entregaban un CD como invitación al homenaje correspondiente que servía como entrada para acceder al evento. Este se realizaba en el Metro Quinta Normal en la Sala Pablo Neruda. En mi vida había estado ahí. Pero la música convoca y llegué sin mi CD. La verdad mi interés rayaba en ver a Los Bunkers que en ese momento ya formaban parte crucial de mi parrilla diaria. Llegué al control de entrada. Me consultaron por mi nombre para corroborar su existencia en la lista. Bajé mi cabeza en señal de derrota y le dije: "no creo que esté, no pude conseguir el CD". Debí hacerme a un lado con la mirada penetrante encima mío de la productora del evento. Una mina muy santiaguina despotricante y altanera como sintiendo la felicidad de su victoria sobre un gil que hasta le subiría el pelo a su 'cagada' de evento. Algo pasará, me dije. Siempre pasa algo. Y así fue. Aparece una ex compañera de curso de la Universidad y me comenta que lo que la traía al evento era su rol de manager de los Jaivas. Obvio que ya estaba adentro. Venciendo la mirada de la productora entre al antro de artistas. Había modelos, pintores y varios personajes. Soy un asiduo a muchos conciertos. Nunca más me he topado con ninguno de estos personajes en ninguna parte y recuerdo muy bien los rostros de los que impulsan la música. Estos no eran, pero eso no quita que justificadamente alguna vez se hayan inspirado con la música de los protagonistas. Búscandole alguna razón para que sea sensata la propiedad de su CD de entrada. El Menú era de tres bandas + Jaivas: Los Bunkers, Sergio Lagos con Marciano y Way Cat (banda del hijo del Gato Alquinta). Comienzan Los Bunkers y tocan orgásmicamente 'No me hables de sufrir' - single que por esos días y a un año del lanzamiento de su disco ya se encumbraba como canción nacional - y 'Canción del Sur' - arte puro de mi octava región. Yo figuraba sentado en primera fila al lado de la banda. A esas alturas ya cruzábamos nuestros dedos en son de paz mutua y deleite absoluto. Luego vino Sergio Lagos. Los pintores y artistas meneaban la cabeza al ritmo electrónico. El chico de Marciano mezclaba pistas con poesía nerudiana y Sergio tocaba la guitarra sin alcanzar a escucharla. Jamá pude. Anécdota aparte. Way Cat fue un trámite y aparecen los estelares en escena. Absolut rociaba sus licores continuamente con rusas auténticas en el bar y toda la gente muy arriba de la pelota. Irónicamente después supe que Absolut es suizo - pertenece incluso al gobierno. Bueno, el éxtasis llegó con ellos. Lloré con 'Mira Niñita', me avergoncé de mi impureza momentánea con 'Pregón para Iluminarse' y salté como si me lo fueran a quitar todo en 'Todos Juntos' cuando Claudio Parra nos invitó a todos a subir al escenario. Una jornada realmente redondita y un regalo divino para conocer a estos próceres. Pirincho Cárcamo me emocionó con sus palabras en el disco recopilatorio Obras Cumbres. Hoy ya es parte de mi escena rock histórica, pero el cúmulo de sentimientos fue la apertura a mi encuentro con las raíces coterráneas de la música que me mueve. Dichoso y contento. Mayor info en www.absolut.com/icon. Volví a casa y sobre mi edición mensual de Revista Capital estaba el CD de entrada. Siempre estuve invitado.viernes, 2 de noviembre de 2007
La Verdadera Nueva Eterna Canción Chilena
Se les tildará de folklóricos y poco patrióticos. De rezagados y consentidos políticos. A mí me queda claro sólo una cosa: los Jaivas son la más potente muestra de un rock progresivo y stars que se encumbraron hasta topar techo y vivir en él. Aquí y en la quebrá del ají. Se produjeron en los '60 y hoy en día con un par menos de comensales baluartes del grupo, siguen poniendo los pelos de punta cuando uno los escucha en vivo y ve que se conectan en directo con la gente cantándole al amor, la naturaleza y los sentimientos etéreos que nos llenan de vida. A fines de 2005 los ví por primera y única vez hasta ahora en vivo. Absolut estaba haciendo una campaña en que elegía a los estandartes latinoamericanos musicales por historia, éxitos e imagen. Charly García y Aterciopelados entre otros fueron los comparsas de los Jaivas en el resto del cono. Entregaban un CD como invitación al homenaje correspondiente que servía como entrada para acceder al evento. Este se realizaba en el Metro Quinta Normal en la Sala Pablo Neruda. En mi vida había estado ahí. Pero la música convoca y llegué sin mi CD. La verdad mi interés rayaba en ver a Los Bunkers que en ese momento ya formaban parte crucial de mi parrilla diaria. Llegué al control de entrada. Me consultaron por mi nombre para corroborar su existencia en la lista. Bajé mi cabeza en señal de derrota y le dije: "no creo que esté, no pude conseguir el CD". Debí hacerme a un lado con la mirada penetrante encima mío de la productora del evento. Una mina muy santiaguina despotricante y altanera como sintiendo la felicidad de su victoria sobre un gil que hasta le subiría el pelo a su 'cagada' de evento. Algo pasará, me dije. Siempre pasa algo. Y así fue. Aparece una ex compañera de curso de la Universidad y me comenta que lo que la traía al evento era su rol de manager de los Jaivas. Obvio que ya estaba adentro. Venciendo la mirada de la productora entre al antro de artistas. Había modelos, pintores y varios personajes. Soy un asiduo a muchos conciertos. Nunca más me he topado con ninguno de estos personajes en ninguna parte y recuerdo muy bien los rostros de los que impulsan la música. Estos no eran, pero eso no quita que justificadamente alguna vez se hayan inspirado con la música de los protagonistas. Búscandole alguna razón para que sea sensata la propiedad de su CD de entrada. El Menú era de tres bandas + Jaivas: Los Bunkers, Sergio Lagos con Marciano y Way Cat (banda del hijo del Gato Alquinta). Comienzan Los Bunkers y tocan orgásmicamente 'No me hables de sufrir' - single que por esos días y a un año del lanzamiento de su disco ya se encumbraba como canción nacional - y 'Canción del Sur' - arte puro de mi octava región. Yo figuraba sentado en primera fila al lado de la banda. A esas alturas ya cruzábamos nuestros dedos en son de paz mutua y deleite absoluto. Luego vino Sergio Lagos. Los pintores y artistas meneaban la cabeza al ritmo electrónico. El chico de Marciano mezclaba pistas con poesía nerudiana y Sergio tocaba la guitarra sin alcanzar a escucharla. Jamá pude. Anécdota aparte. Way Cat fue un trámite y aparecen los estelares en escena. Absolut rociaba sus licores continuamente con rusas auténticas en el bar y toda la gente muy arriba de la pelota. Irónicamente después supe que Absolut es suizo - pertenece incluso al gobierno. Bueno, el éxtasis llegó con ellos. Lloré con 'Mira Niñita', me avergoncé de mi impureza momentánea con 'Pregón para Iluminarse' y salté como si me lo fueran a quitar todo en 'Todos Juntos' cuando Claudio Parra nos invitó a todos a subir al escenario. Una jornada realmente redondita y un regalo divino para conocer a estos próceres. Pirincho Cárcamo me emocionó con sus palabras en el disco recopilatorio Obras Cumbres. Hoy ya es parte de mi escena rock histórica, pero el cúmulo de sentimientos fue la apertura a mi encuentro con las raíces coterráneas de la música que me mueve. Dichoso y contento. Mayor info en www.absolut.com/icon. Volví a casa y sobre mi edición mensual de Revista Capital estaba el CD de entrada. Siempre estuve invitado.