viernes, 14 de marzo de 2008

... y en medio del desierto, sin saberlo, estaba el mejor grupo del mundo...

En 1993 se formó una de los joint-ventures más cortos que alguna vez haya durado: el de mi hermana y yo. Ambos coincidimos en el gusto en absoluto. Seguramente ella un poco influenciada por mi oreja, pero bueno - de alguna parte tiene que venir el gusto. Y nos pusimos de acuerdo en que de nuestra mesada apartaríamos una cuota para obtener la discografía de quien se alzaba como el mejor grupo del mundo, incluso más grande que los Beatles. Más tarde entendimos que era una estrategia y que no pretendían ser mejores que ellos pues su idolatría hacia los Fab 4 era más grande que su amor propio. En la década de los '90 era tal la escasez de talentos que hasta se había dado el fenómeno de que Bohemian Rapsody de Queen en 1992 alcanzó el Nº 1 después de casi dos décadas de haberlo hecho por vez primera. Proeza dijeron muchos. Yo estaba loco, eso era imposible. Alguien no estaba haciendo su pega. Y aparece el álbum Definitely Maybe, de una banda que llevaba trayectoria, pero con este le estaba dando al clavo. El himno de apertura, como lo suelen hacer las bandas británicas, fue Live Forever y los caballitos de batalla fueron sendos Supersonic y Some Might Say. Quien escuchaba por vez primera a los hermanos Gallagher sentía que UK estaba retrocediendo a las más puras raíces de los '60. Lo peor de todo es que ellos estaban conscientes de tal impresión y se aprovecharon en adelantar el mensaje: Oasis es el mejor grupo del mundo. Frase antesala del grandioso What's the Story? Mornin' Glory, álbum que incluía el simplícisimo Wonderwall (que ahora lo toco en guitarra -¡¡¡eee!!!) y el desordenado Roll With It en deuda con el público chileno por no haber sido jamás interpretado en vivo acá. Mi discografía se limitaba a cassettes y como suele suceder en relaciones de hermanos, el abusivo intento mío de hacerme de la propiedad íntegra de aquellos discos hizo quebrar el joint-venture. De ahí en más mi mesada debía apartar el doble para la inversión en Oasis. Alcancé a durar un disco más: Be here now. Paré en el momento justo. Con ese disco llegaron a Chile en la época en que el chino Ríos alcanzaba la gloria y fui a San Carlos a verlos. Caché la mitad de lo que cantaban. Pendex. Tiempo después me di cuenta de que hubo muy buenas interpretaciones, especialmente de Cigarretes and Alcohol y I am the Walrus con un sonido de helicóptero mediante guitarras en la eterna cortina del cierre. Salió otro himno de ahí, All around the World que de cuando en cuando suena en Blondie. Y no supe más de Oasis hasta el año 2005 en que editaron Don't Believe the Truth. Hicieron cosas entremedio de las que sacaron singles olvidables como Little by Little y buenas canciones como The Hindu Times, pero que por estar en álbumes malos se fueron al olvido. En 2006 vinieron a Chile y nuevamente fui a verlos. Esa vez si la disfruté. Seguramente porque ya estaba en proceso de cambiar mis estrellas. Y no me defraudaron. Un excelente repertorio y puesta en escena con la que seguramente ha sido la mejor formación de la que han gozado: el hijo de Ringo en batería junto a un segunda guitarra y un bajista espectaculares. Creo que lo mejor que le pudo haber pasado al grupo fue tocar fondo en cuanto a peleas y rupturas amorosas para hacer aflorar lo mejor que saben hacer: ensuciar la armonía y cantar sin modular para obtener un resultado exquisito de una mezcla sin esperanza. No puedo, aunque quiera, dejar de nombrar el matrimonio caduco de Liam, vocalista, con Patsy Kensit, la actriz que aparece como la novia de Martin Riggs en Arma Mortal 2. Tal vez una de las mujeres más bellas que he visto. Es lo único rescatable de ese personaje. Noel, su hermano, es un nazi con piel de bebé y no le creo nada. Sin embargo, juntos y con un par de palos parados encargados de los otros instrumentos, han logrado tocar la cima, el fondo y renacer. Llenaron Wembley en 2002 antes de su destrucción con un concierto más que memorable y han sabido mantenerse en la noticia más allá de la farándula, por sus canciones cada vez mejores. No son el mejor grupo del mundo, creo que eso es algo que los Beatles se llevarán para siempre; pero es una frase que irrita a sus competidores y sin hacer mucho les ubica en segundo plano (casos de Blur y Supergrass). Ese no es problema de los Gallagher. Un agradecimiento no está de más, este grupo me ayudó a mantener la cordura mientras estudiaba mi postgrado. Aquí está la vuelta de mano, en mi propio 'Salón de la Fama'. Ojalá que ese sonido jamás desparezca. Hermanita, si quieres más de Oasis, yo te puedo regalar. Un beso.