viernes, 18 de enero de 2008

La Anarquía se tomó la Corona

Sex Pistols es una de las eminencias del rock con más pergaminos. Como todo equipo con gracia que viene a figurar en este blog, los Pistols enrolan una de las mayores: haber hecho un sólo álbum, haber ingresado con ese al Rock and Roll Hall of Fame, haber rechazado la invitación y haber insultado a esa institución que los coronó como una banda para la historia. Sobre historia, ya sabemos, está wikipedia. A mi me llama la atención que este grupo venga de la 'realeza' de los Jones. Ya sabemos que hay personajes míticos que cargan con el apellido como David Jones de los Kinks y David Jones / David Bowie. Steve Jones es el vocalista, un tipo al cual nunca le hubieran dado ni cuarto medio aunque hubiesen querido. Claramente el tipo es así porque su vida fue una miseria. La de todos. Los Pistols tenían tanto porqué gritar que no cabía otra opción que no fuese fundar el punk. Si bien el punk ya venía con coqueteos de parte de grupos chicos como Buzzcocks, fueron los Pistols los que le dieron personalidad y desfachatez a la postura. Nada estaba bien, nada era tan bueno como se percibía, nada podía lograrse de manera sensata y por el buen camino; concepciones que no son nada bueno, pero en ese tiempo se creía podían ser mejor. Tal vez fue el punk el primer grito verdadero de que estamos evolucionando en ciertas cosas por mal camino. Por algo hay ese nivel de descontento en ellos mismos. Gritaron hasta que se aburrieron, maldijeron hasta ser odiados, miraron en menos a quienes políticamente debían alabar - todo al revés para mostrar que no todo está OK. Y lo lograron. Sid Vicious es cuento aparte, el reemplazo del bajista original y considerado el padre de padres de bajistas sin saber siquiera tocar. En absoluto. Su puesta en escena consistía en escupitajos, sudor, mal olor y más materia digna de no mencionar. Pero amaban lo que hacían. A tal nivel que dejaron de grabar para tocar en vivo. Sumaron gente como nadie, cuatro singles y un álbum de doce canciones es su reducido legado. Y de ahí en más, paremos de contar. Eso sería. Suficiente para cambiar la historia. Hasta el día de hoy el punk es uno de los ritmos más genuinos y de ahí sale el famoso headbanger, ese meneo de cabezas como si se fueran a desnucar y que nos saca de a poco de nuestra órbita egoísta para tratar de mostrarle al mundo que no son sólo ellos, también estamos nosotros. God save the Sex Pistols!