Este es el título de mi libro inconcluso. Y este año que comienza en que se empiezan a escribir nuevas páginas del mismo, creo resulta ser el momento indicado para postrar aquí de la mejor forma que pueda lo que ha sido tal vez la más importante banda sonora personal desde 2004 a la fecha. Propiciaron mi voltereta de ser insensible a personaje entregado al amor y les debo gran parte de eso. Nunca los he conocido distendidamente, sólo cruzado palabras y me gusta mantener esa diferencia entre Fan y Artista.
Todo comenzó con la adquisición de las entradas para el lanzamiento del disco La Culpa en el Teatro Providencia ya cerrando el 2004. En la antesala de tal concierto me compré el disco correspondiente en el Persa y en ese intertanto un amigo me invitó a su departamento pasante a comer pizza y tomar una copa de vino. Cuando arribé me encontré con quien había sido la causa de mis pesares de adolescente y haberle dicho que no al amor durante casi 9 años. Enfrenté la situación y ella me dejó en claro que nunca lo nuestro fue tan redondo como en mi cabeza y supongo tampoco en mi equivocado corazón. De fondo sonaba 'Yo Sembré mis Penas de Amor en tu Jardín'. Me fui atontado a casa caminando desde Tobalaba a Escuela Militar mientras procesaba lo acaecido. No tenía pena, no me sentía abatido, no estaba derrotado. Sentía que venía un montón de cosas por hacer y ya no tenía esa atadura que no dejaba que mis sentimientos se fueran más allá de las rejas que lo aprisionaban. Y los bunkers fueron una buena excusa para empezar a despertar. En el concierto me encontré con Los Jaivas, próceres nacionales que no había respetado hasta ese momento. De ahí en más vino una seguidilla de tocatas, ya que sin saberlo en absoluto me vino el mismo sentimiento del Melo: tratar de estar en todas las presentaciones en vivo posibles. Y así comenzó la gran cruzada que aún no termina, pero se hace menos frecuente por razones que ya explicaré. Recorrí entre 2004 y 2008 tocatas de los muchachos en Quilpué para el Bellsouth Open del 2005, Tomé en el festival de la ciudad, La Calera en discotheque Luxer, Talcahuano en su reencuentro con los natales, La Batuta en varias ocasiones, la SCD del Plaza Vespucio en tocatas repetidas, el Pub Music de Maipú un par de veces, la Ilustre Municipalidad de Peñalolén en memorable con entrega de anteojos de sol a Álvaro para que bailara con ellos mientras zumbaba 'You really got me', la sala Pablo Neruda de Metro Quinta Normal para el evento Absolut Jaivas, el Liguria para la premiación de DVD de oro con invitación directa de su manager, la segunda gira de perros con fecha en La Serena y estadía completa en el estadio desde ensayo hasta tocata, apretujen en Valparaiso en 3 partes, soledad en Maitencillo, frustración en el Salto del Laja, uno de los mejores carretes de la historia en la YPF de Valdivia, veces para regalar en la Blondie y otras en el Teatro Caupolicán, entre las que recuerdo a la pasada. 
Todo Chile al alcance de esas guitarras. ¿Por qué tantos conciertos? Jamás me aburrí en uno, siempre lo pasaba mejor y siempre vivía experiencias nuevas del más variado tipo. Y todas buenas. Todas. ¿Cómo no estar? Si no estaba, le decía que no a una nueva buena y rica vivencia. No es lo mío el no estar. Tuve la suerte de siempre ser amigo del manager o la manager en sus comienzos. Fui de la mano del destino al lanzamiento del DVD en el cine y entré porque simplemente no podía estar afuera. Ni la Municipalidad, ni la radio, ni el sello, ni el manager me pudieron ayudar. El tipo que vendía las cabritas, ese si lo hizo.
Recuerdos de batalla son la baqueta de Basualto del 16/12/06 en que tuve que echar al piso a un par de torrejas que me querían arrebatar mi trofeo, entrega personal de su harmónica para mí de un atirrexado Francisco Durán y regalo de mano en mano de Mauricio Durán de su uñeta roja como la guitarra. Mails de intercambio, varios con mensajes esperanzadores desde la fibra de la música para las presentaciones más importantes: Metropolitan en México, Viña 2007 y Caupolicán para el cierre de 2006. La verdad este grupo arrebata historias, pero quiero plasmar aquí que son los más trabajadores, estilosos, talentosos y completos de mi país. Calzan perfecto con mi invasión británica que me desgarra y tienen la gracia de estar a la vuelta de la esquina; aunque cada vez sea menos con su inminente partida a tierras cuates. Más que una reseña, un abrazo gigantesco a los bunkers, no dejen de hacer canciones, ya que tienen un gran porcentaje de temas redonditos y porque cada vez que tengo la dicha de escucharlos, lo disfruto como si fuera la primera o la última. Que nunca falte rock, que nunca falte amor, que nunca falten bunkers.
Recuerdos de batalla son la baqueta de Basualto del 16/12/06 en que tuve que echar al piso a un par de torrejas que me querían arrebatar mi trofeo, entrega personal de su harmónica para mí de un atirrexado Francisco Durán y regalo de mano en mano de Mauricio Durán de su uñeta roja como la guitarra. Mails de intercambio, varios con mensajes esperanzadores desde la fibra de la música para las presentaciones más importantes: Metropolitan en México, Viña 2007 y Caupolicán para el cierre de 2006. La verdad este grupo arrebata historias, pero quiero plasmar aquí que son los más trabajadores, estilosos, talentosos y completos de mi país. Calzan perfecto con mi invasión británica que me desgarra y tienen la gracia de estar a la vuelta de la esquina; aunque cada vez sea menos con su inminente partida a tierras cuates. Más que una reseña, un abrazo gigantesco a los bunkers, no dejen de hacer canciones, ya que tienen un gran porcentaje de temas redonditos y porque cada vez que tengo la dicha de escucharlos, lo disfruto como si fuera la primera o la última. Que nunca falte rock, que nunca falte amor, que nunca falten bunkers.