viernes, 22 de febrero de 2008

El descubrimiento de un RockStarr

Seguramente el primer nacimiento de una estrella de rock de manera 'predestinada' fue el de Ringo, autonombrado así por ser un nombre de perro. El beatle terrenal no era parte de la formación original (bueno, Harrison tampoco; pero llegó por vacante ante la deserción de otro personaje) sino se unió a la formación en 1960, al comienzo reemplazando las ausencias de Pete Best, el batero original, y más tarde en 1962 siendo parte de la formación definitiva. Es cierto, Best fue el rockero, el que imponía el sello, algo que se nota en clips como Money o Please Mr. Postman; pero Ringo era lo que los Beatles realmente necesitaban. John siempre se refirió al baterista como un mal necesario y que ojalá estuviese con sus tarros lo más lejos posible del resto de la banda sobre el escenario. Ringo no acogía tales comentarios y se dedicó a mantener su estilo en alto, sin molestar y haciendo armonía, tanto así que pocos pueden recordar un buen solo de batería beatle - para esos, traten de tocar Lady Madonna o A Day in the Life. A ver cuántos pueden igualar al terrenal. Ringo es el mejor batería del mundo según McCartney y Harrison. Creo con eso es suficiente. Una vez acabado el sueño beatle, Ringo se dedicó a cooperar en un par de ocasiones con Marc Bolan y Dylan, entre los más rescatables en la mejor época setentera. Luego de muchas colaboraciones en los '80s, en los '90s recibió una ayuda de su amigo Paul y cantó en su álbum The Weight of the World el reeditado tema It don't come easy - simpática composición en que revelaba su dificultad de querer ser un tipo regular luego de cargar con el peso de ser una megaleyenda en vida y haber pasado por problemas de alcohol y mujeres. Ringo está de regreso y acaba de lanzar su Liverpool 8. La verdad es que esto no es gran novedad para los que saben algo de este personaje. Ringo estuvo en su infancia cerca de 2 años y más en coma por una enfermedad, sus resfríos se complicaban y terminaban en estado de gravedad, sus compañeros lo alejaban restándole importancia a su presencia y él siempre estoico regresaba como un baluarte irresistible a desfallecer. Lo que hace un rockstar, como decía Sammy Haggar de Van Halen: "déjenme en el desierto solo y regresaré en un cadillac con una rubia espectacular a cada lado". Tal vez los retornos de Starr no han sido de esa alcurnia, pero sabe hacerse un espacio para que el público alce la vista. Argumentos hay de sobra, pero los sentimientos mandan. Ringo seguirá siendo terrenal aunque queramos alzarlo como semidiós, un título que no se escribe, sólo se percibe. Sea como sea, fuiste parte de todo y eso nadie lo puede opacar.