lunes, 23 de junio de 2008

No necesitas ser un RockStar para vivir como RockStar: Jools Holland

A comienzos de los '70s aparecía entre todo el horizonte de bandas Boogie que trataban de sacarle provecho al éxito de T. Rex una banda que se llamó Squeeze en que lo único destacable de ellos fue su tecladista y ni siquiera por su habilidad en el instrumento. Jools Holland se aparta de su grupo y a fines de la década lanza un par de registros como solista sin mayor éxito que en su pueblo (ni siquiera tengo certeza de ello). Sin embargo, la televisión lo hizo un ícono pop al aparecer en un comercial con la frase 'groovy fuckers' que se transformó en moda. Aprovechando esto y su recorrido por los escenarios, cual Alfredo Lewin de nuestro terruño ante su experiencia en MTV, la BBC lo postuló como presentador en un programa que mostraría nuevas bandas junto a Paula Yates. Y ese fue el punto de inflexión. Jools fue capaz siempre y hasta ahora de pararse con quien sea enfrente y tratarlo con una especie de despección esperando que su contraparte lo sorprenda. Un estímulo que irritaría a muchos humanos, pero que Jools sabía con quien ocupar y eso incluía a todo el abanico de músicos ansiosos de triunfos o expectantes por mantenerlo. Jools trabajó primero con sus clientes y supo muy bien qué preguntas hacer y en qué modo tratarlos para no perder la categoría de jefe. Los shows fueron creciendo y cual semillero, pasó a ser un filtro para el éxito desechando a su acompañante. No te habrías graduado como RockBand o lo que fuese que pretendieses si no habías estado con Jools en su programa - llegó a ser una consigna. Y Jools además hizo que el show fuese un modo nacional con el nombre 'Later', indicando que más tarde venía el y su séquito. La tecnología fue avanzando y las modas también y Jools abrazó siempre lo que fuera vanguardia marcando tendencias como lo hizo al imponer a Travis, Radiohead o incluso sacar de las tinieblas a tipos grandilocuentes como Morrisey. El programa de Jools se graba en vivo, es decir, se transmite en diferido; pero la hora de show que dura se graba en vivo, entonces las bandas llegan a mostrarse en una especie de competencia de calidad que dura una hora y en que el público sabe que las pifias no existen, sólo los vítores, porque el filtro de las pifias ya se hizo. No hay productos malos. Y el espectáculo es brutal. Puedes ver en un mismo show a Oasis frente a Blur y Pulp cantando covers o incluso mostrando lo que quieren incluir en el próximo álbum. Puedes ver a Morrisey al piano siendo humillado por su inseguridad a pesar de haberlo alcanzado todo o presenciar a The 20-20s que debutan con un rock diabólico en que cada movimiento fue tan calculado que el sudor emana ante la concentración como el registro físico de la adrenalina que se enfrenta. Sencillamente elogiable. No existe un programa igual a nivel mundial. Porque el centro de la conversación es la música y porque el programa agrega valor y amarra a las bandas para que sigan estando a medida que se van haciendo famosos. Algún día espero llegue un grupo chileno ahí, ojalá Los Bunkers. Jools es pesado y no le importa y la gente y los músicos lo saben. Y eso es porque Jools sabe de lo que habla, pues estuvo ahí. Con o sin éxito, pero lo vivió. Entonces es capaz de presentar a un grupo como la apuesta del productor, en la que él no se involucra, y que años después ese grupo sea marca registrada de una gran discográfica. Nada es al azar, todo debe dejar huella y se debe guardar registro de ella, pues todos alguna vez fueron base de algo o alguien y eso es algo a lo que Jools apela como sencillez y ningún grupo por muy RockStar que sea puede estar ajeno a ello. Tal vez Jools sea el Paraíso del éxito consagrado, la firma expresa de que lograste lo propuesto. Para mí sigue siendo un ícono, un tipo que fue capaz de hacer realidad eso que te encanta; pero que aún no existe.